Soy uno de esos a los que no les motiva especialmente jugar en el móvil. Tengo mis razones: me he criado con videojuegos “tradicionales” y las consolas portátiles siempre fueron mi debilidad. Esto se puede traducir en que estoy demasiado acostumbrado a sentir “feedback” físico, a notar que estoy apretando un botón. Por otra parte, la filosofía de muchos desarrolladores de videojuegos para smartphones no me parece la más adecuada. Un ejemplo bien claro es Gameloft y sus “inspirados en…” tan habituales. No critico la calidad de sus productos (son buenos y tienen un público muy amplio), pero personalmente soy incapaz de aguantar controles que además de no ser del todo fiables me obligan a tapar la pantalla con mis manazas. Pero claro, como en todo, hay excepciones, y cada vez son más los desarrolladores que se preocupan por satisfacer a los que entendemos las posibilidades de este tipo de plataformas de otra manera.

Hoy os traigo Tomb of the Mask, un juego que entra dentro de ese selecto grupo de títulos que me enganchan de manera irremediable gracias a su equilibrio perfecto entre desafío y sencillez. Su estética recuerda inevitablemente a productos de otra época, y por temática y colores me atrevería a compararlo con Abu Simbel Profanation para Spectrum. He leído que mezcla conceptos como el que ofrecen Pac-Man y Downwell, y aunque no esté del todo de acuerdo, sí puede servir para haceros una idea del tipo de arcade que es. Básicamente estamos ante un puzle contrarreloj que nos exige que pensemos muy rápido para reaccionar a tiempo a todas las trampas que encontraremos en el camino. Movimientos en línea recta, control impecable y creación procedural de mapas para que no nos olvidemos de que los roguelikes están de moda; un cóctel irresistible para alguien como yo, habituado a este tipo de retos portátiles.

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No es un juego difícil de dominar, pero llegados a cierto punto la única motivación será la de conseguir una puntuación mejor. Ojo, no es una meta despreciable (Tetris y otros puzles se basan en lo mismo), pero sí es verdad que le falta un punto de excelencia que sí tienen Downwell o Ridiculous Fishing, por mencionar referencias personales. Tomb of the Mask es gratuito de entrada y se abraza al modelo freemium con bastante tacto, ofreciéndonos packs de monedas para aumentar la duración de los multiplicadores para así superar a nuestros amigos fácilmente, pero también sabe ser generoso si decidimos ver un anuncio, e incluso nos permite girar una ruleta gastando pocas monedas donde casi todos los premios son suculentos. En lo que sí peca de avaricia es a la hora de poder recuperar la partida desde el punto donde has muerto, ya que ahí pide cantidades de monedas cada vez más elevadas para tratar de convencer a los que se quedan a las puertas de un récord.

A nivel técnico he echado de menos que suene música durante las partidas. Se limita a efectos sonoros propios de la época en la que se basa su apartado artístico, y no le habría sentado nada mal una buena melodía chiptune para amenizar las divertidas fases de bonus y de paso potenciar unas mecánicas que a veces son completamente rítmicas. Salvo este detalle y ese punto de genialidad al que no llega (¿más modos de juego?), no le puedo encontrar muchas pegas. Es un juego prácticamente perfecto para mí, que encaja con lo que busco cuando tengo un rato libre y llevo el teléfono encima: algo sencillo, desafiante y con un buen control a una sola mano.