Acabo de vivir una de las mejores experiencias que jamás he vivido con un videojuego. Había jugado a Journey en ocasiones anteriores y desde luego que lo había disfrutado pero no como en esta ocasión. Esta vez ha sido algo mágico, algo para recordar.

La versión de Journey para PlayStation 4 salió el pasado martes 21 pero me pilló de viaje. Tenía una envidia terrible por leer los comentarios de la gente por Twitter. Yo ya había tenido la oportunidad de jugarlo un par de veces en PS3 pero no veía el momento de ponerme de nuevo los auriculares y darme este homenaje. Por fin he conseguido sacar las casi dos horas necesarias para jugar Journey del tirón y, aunque he tenido que sacrificar horas de sueño, ha merecido la espera con creces.

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Como muchos sabréis, uno de los pilares más gruesos, si no el principal, que asientan este viaje es su experiencia online. Este modo está completamente integrado en su único modo de juego y, además, es transparente para el jugador. En cierto momento de la partida simplemente aparecerá nuestro anónimo compañero, que permanecerá más o menos tiempo con nosotros. Por suerte para mí, ha sido uno durante toda la partida.

Antes de entrar en materia quiero aclarar que en Journey no hay comunicación directa con el resto de jugadores. Únicamente disponemos del botón “círculo” para emitir una sonido/nota musical, la cual servirá para indicar: “¡Hola!”, “Vamos”, “Ven aquí, hay un secreto”, “Gracias”, “Ha sido la mejor experiencia de mi vida” y cosas por el estilo. El contexto y el nivel de conexión pueden llegar a tal punto.

En mi caso coincidí con Sr. X, ya que por aquel entonces no conocía su nombre. Por la forma de jugar de Sr. X sabía que dominaba a la perfección Journey, que había vivido ese viaje incontables veces y que debía dejar que me guiase. Así que pulsé el botón de comunicación. Un par de veces para saludar, otro par de veces para decirle que estaba listo para emprender la aventura. ¡Y vaya aventura!

Efectivamente Sr. X conocía exactamente como moverse por el desierto. Sr. X sabía que él era el experto, pero del tipo paciente. Él me guiaba hacía el mural escondido y esperaba para que yo lo desbloquease. Uno tras otro hasta desbloquear todos los secretos del juego. Si algún sitio era complicado de acceder, él me recargaba la carga de vuelo para facilitarme las cosas. Sr. X emitía su sonido para para decirme “Tranquilo, estoy aquí para ayudarte”, y así era.

Algo que hace muy bien Journey es hacer que el jugador sienta lo que debería sentir su avatar. Hay zonas de gozo dónde realmente disfrutas y otras zonas de miedo y opresión donde se te encoge el corazón. Así pues llegamos a una zona peligrosa, realmente tenía miedo de que algo me pasase y nuestros caminos tuvieran que separarse. En cierto momento, pese a seguir sus pasos, fui atacado y dañado, pero estaba bien. Sr. X vino a ver cómo estaba y yo pulsé el botón para decirle: “No pasa nada. Estoy bien. No ha sido culpa tuya. ¡Sigamos adelante!”.

Así, juntos, recorrimos el camino de principio a fin. Había sido una experiencia inolvidable y, pese a que eran las 3 de la mañana y tenía mucho sueño, no quería perder a mi nuevo y mejor compañero de viaje. Pero como la vida misma, Journey tenía que llegar a su fin, así como nuestra amistad. Sólo espero que algún día yo pueda ayudar a otro jugador como Sr. X me ha ayudado a mí.

Tras los créditos finales, Journey te da a conocer el nombre de aquellos con quien has invertido las últimas dos horas de tu vida. Cuando por fin supe su nombre, sentí la obligación de enviarle un mensaje dándole las gracias por tan maravillosa experiencia. Muchas gracias, speedfreek7.

journey thanks