“Deberías ir pensando en cambiarte de ropa interior”. Este es el mensaje que me devuelve el ‘Football Manager 2015’ cuando miro la información de la partida. Llevo 2 días, 18 horas y 50 minutos de juego real. En el simulador ya es 2018, atesoro una Liga con el Valencia y compagino mis labores en el club ché con las de seleccionador de España. Y eso en esta versión, porque nos podemos remontar muchos años y acumular otros tantos de experiencia en la saga de gestión futbolística de Sports Interactive.

La historia de esta saga da para un post aparte. La primera noticia que se tiene es en 1982, su creador, Kevin Toms, lo lanza para ZX Spectrum. Le siguió una secuela y murió con la tercera entrega. En 1992, los hermanos Collyer lanzaron Championship Manager para Atari y Amiga. Ese sería el germen del Football Manager actual. De hecho, en 2005 hubo una ruptura de los desarrolladores con el publisher Eidos Interactive. Los Collyer consiguieron retener los derechos para el código fuente, pero no los del título original, así que decidieron comprar los de Football Manager y santas pascuas. Como se quedaron sin distribuidora, decidieron asociarse con SEGA, que más tarde la compraría. Así dio comienzo una de las historias más bonitas e interesantes del mundo de los videojuegos.

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Esta saga está plagada de anécdotas. De todo tipo. Desde aquellos que se visten de traje cada vez que van a jugar una final importante hasta los futbolistas convertidos en juguetes rotos antes siquiera de haber sido estrellas. Sobre ese tema escribieron hace muy poco en Sabemos y se trata de un artículo interesantísimo sobre cómo un videojuego puede traspasar una pantalla. De hecho, unos periodistas se lanzaron a publicar un libro basado en anécdotas y chascarrillos sobre el Football Manager (y sus entregas anteriores) titulado ‘Football Manager stole my life. 20 years of beautiful obsession‘. Incluso les ha dado para un documental como ‘An alternative reality: The Football Manager documentary‘ que podéis comprar en Steam a 10’99€, un poco caro para ser un choo-choo. En las rebajas de Steam estaba por 1€ más junto al juego de este año.

¿Qué hace tan especial a este juego? Que intenta crear la experiencia más real posible de gestión deportiva. Sacar a ese entrenador que llevas dentro y poner a prueba tus conocimientos. Aquí no vale ser el mejor haciendo los regates o calcular cojonudamente los pases al hueco como en FIFA o PES. Toca pensar. Sentarse y analizar la mejor estrategia. Sumergirse en la red de ojeadores para buscar al nuevo Messi por un percio irrisorio y ganar la Champions con el equipo de tu barrio. Una de las características más destacadas del Football Manager es, sin lugar a dudas, su base de datos. 50 ligas con cinco o seis divisiones y las categorías inferiores y de formación de todas ellas. Si, por ejemplo, escogemos España con Primera, Segunda y Segunda B, hablaríamos de 11 000 jugadores. Todos con características distintas y lo más fieles posibles a sus homólogos reales. No solo los cracks, también los que militan en 2ªB. De hecho, alguna vez he fichado a algún conocido por el simple hecho de serlo. Una base de datos de la que tiran algunos ojeadores en el mundo real.

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¿Y si no puedes jugar los partidos, qué pasa con ellos? Te tocará estar en la banda gritando órdenes de todo tipo y dando instrucciones a los jugadores para que hagan lo que tú quieras. “Messi, echale más ganas, boludo”. “Pepe, más tranquilo, que ya tienes una amarilla”. Un sistema fácil de entender, pero difícil de sacarle todo el partido. Con los años ha ido mejorando y para 2016 se espera que aumente las posibilidades. Además, tienes a tu disposición todo tipo de estadísticas y gráficas para saber cómo lo están haciendo tus chicos en ese preciso momento. Incluso su parte psicológica y mental. Por ejemplo, si juegas contra un equipo que esté bajo de moral por una mala racha, se recomienda entrar fuerte para que se achanten.

Las charlas con la prensa también tienen su eco en este universo digital. Si bien es cierto que muchas veces son tediosas y siempre realizan las mismas preguntas con las mismas respuestas, éstas pueden enaltecer a tus chicos o enfurecer al rival y que tenga aún más ganas de batirte. A medida que vayas avanzando irás creando relaciones con otros entrenadores. Si te va la marcha puedes ser un Mourinho de la vida. Muchas veces, como en la vida real, te preguntarán sobre otros equipos y entrenadores. Puedes generar presión sobre ellos. Las relaciones han cobrado gran importancia con los años. Presidentes, empleados, jugadores o representantes van a tener una opinión sobre ti y actuar en consecuencia.

Con el tiempo han introducido algún que otro modo de juego. Te creas a tu entrenador y empiezas una partida. Ahora también puedes asumir distintos retos como evitar el descenso de un club a mitad de temporada o alcanzar la clasificación europea con una plaga de lesiones. Todo para hacerlo un poco más complicado y entretenido. Porque la idea es aguantar todo lo posible. Llegar a un club, hacerlo grande (o más) y evitar que te echen. Con el tiempo los jugadores que todos conocemos se van retirando y en tu mano está poder sustituirlos por cracks cazados a tiempo.

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El juego ha vendido tan bien que cuenta con versiones para varios sistemas. Además de PC, Mac y Linux, han salido versiones para iOS, Android o PS Vita. Aunque la pequeña de Sony ha dejado de contar para la edición de 2015. Para dispositivos móviles existen, además, dos versiones: Handheld y Classic. La primera es una versión descafeinada, pero pensada para poder jugar más rápido y sencillo. La segunda es, directamente, un port del juego de PC pensado para dispositivos móviles de alta gama. Por ejemplo, tan solo las dos últimas generaciones de iPad pueden moverlo.

La emoción del fútbol impregna el juego y te lleva a esos rincones donde nunca has estado, ni se ven. A esas charlas de vestuario que provocan un cambio en el marcador. Esas negociaciones de contrato con los nuevos fichajes. Ese carrusel de doce horas el último día del mercado futbolístico. Esa lagrimita que se te cae cuando le dan un premio a un jugador al que hiciste debutar hace años en un club que no quiere saber nada de ti. Ese grito cuando tu delantero estrella mete un gol que te hace campeón. Una realidad alternativa, fútbol en estado puro pero desde el otro lado de la barrera. Mukita decía que en juegos de fútbol hay un duopolio, es cierto, Football Manager es algo más.