Aunque el 50% de nuestro podcast no sea precisamente de lo más futbolero, las ventas millonarias de estos dos títulos demuestran que el deporte rey trasciende más allá de la televisión. Cada año nos encontramos con este duopolio a las puertas del otoño, y aunque últimamente la saga de EA ha cogido ventaja, a las puertas de un nuevo lanzamiento siempre surgen dudas. 2015 no será una excepción. De hecho, se va a convertir en uno de los años más interesantes. Konami, envuelta en polémicas por el Kojima-gate, se ha sacado de la manga una versión de PES que va a sorprender a propios y extraños. EA, mientras tanto, sigue añadiendo capas de maquillaje a una base que funciona desde 2007. Personalmente he tenido la suerte de probar ambos juegos, y como por aquí hay algún que otro indeciso, vengo a ponérselo todavía más difícil con un resumen de mis sensaciones.

Actualmente soy jugador de FIFA 15, y en el fondo creo que bastante especialito. No me gusta jugar online, y si lo tengo que hacer, prefiero que sea en el mismo equipo con algún amigo que entienda el fútbol igual que yo. Cuando juego contra la CPU lo hago con ajustes lo más realistas posibles: bajo la velocidad, aumento el porcentaje de error y cambio los pases a semi o manual. Con esto convierto a FIFA en un juego más realista, abandonando definitivamente el correcalles que se da en el multijugador, donde solo unos pocos se abrazan al juego manual. En general, y aunque reconozco sus numerosas taras, disfruto bastante de FIFA. Con PES 2015, sin embargo, nunca conecté del todo. Me gusta el ritmo del partido y la física del balón, pero me sacan de contexto muchas animaciones, los porteros o la clásica falta de licencias. Y ojo, porque no soy de los que quieren que vuelva PES 6, sino que simplemente busco un juego con identidad propia, algo que no ha podido conseguir Konami en los últimos años.

Bien, a las puertas de las ediciones de esta temporada, me he plantado en las dos ferias más importantes del año buscando probar ambos títulos. Casualmente, PES fue por dos veces el primero con el que me enfrenté, y tanto en el E3 como en la Gamescom he salido con la sensación de que por fin estamos ante una alternativa real. Las dos demos del juego de Konami no eran muy atractivas en cuanto a equipos disponibles (Brasil, Francia, Bayern, Juventus…), pero desde el saque inicial se notaba la frescura de un buen producto. Los controles respondían –por fin- a la primera, y lo mejor de todo: las animaciones están enlazadas como toca. Apenas se notan las transiciones entre movimientos. Mucha fluidez para desplazar el balón, y sobre todo, la inclusión de un motor de impactos en condiciones. Aunque todavía arrastraba fallos como choques estúpidos entre jugadores, porteros que cantaban que daba gusto y remates con potencia exagerada, los rondos en el centro del campo me parecieron deliciosos. Se puede tocar el balón con un dinamismo absoluto, y todavía más importante: los jugadores responden con la animación correcta, sin giros raros de tobillo, rodillas dislocadas y esas reacciones que tan poco nos gustan.

Me siguen escamando las animaciones en carrera, pero por el contrario, el Player ID se nota muchísimo más que en FIFA. Robben corre como Robben, y Neymar baila sobre el terreno de juego como su homónimo real. Estos detalles me chiflan, y aunque sigo frunciendo el ceño con alguna animación extraña, en general toda la parte que concierne al ataque y defensa en tres cuartos de campo me pareció estupenda. Los porteros, por otra parte, eran demasiado irregulares, de esos capaces de lo mejor y de lo peor. Paradas dobles ante balones imposibles y estatuas frente a disparos muy flojos, no se aclaraban. Eso sí, la montaña rusa de otros años no tiene tramos tan acentuados, pero sigue arrastrando algún que otro problema de los que te sacan del juego. Aun así, PES 2016 recupera ese algo que hizo grande a la saga, y en mi cabeza solo cabía una idea: volver a jugar. La física del balón es muy buena, el ritmo de juego lo borda, y el Fox Engine por fin muestra todo su potencial. Seguiré echando de menos algunas licencias (aunque la Champions League vuelve a tener un gran peso), y aunque no sé si finalmente PES será el juego que ocupe mis tardes, este año tienen un producto a la altura de su leyenda. De momento, estoy ansioso por dedicarle horas a la demo que sale en un par de días.

Por otro lado está FIFA, mirando por el retrovisor a su único rival. Este año ha debutado con una novedad inesperada: el fútbol femenino. Además de incluir selecciones nacionales de chicas, han mareado la perdiz con detalles menores pero siempre agradecidos, como las nuevas caras, los cánticos, los tatuajes, el spray para marcar la línea de la barrera…añadidos estéticos que nos gustan, pero que no son prioritarios. Además, parece que FUT, la gallina de los huevos de oro de EA, sigue teniendo ese protagonismo que a mí me importa tan poco. En cuanto a novedades jugables, se ha racionado la información con cuentagotas, y además de una manera algo confusa. Ajustes en la defensa, un nuevo tipo de pase y un mayor control sobre las entradas a ras de suelo. Aunque ojo, que una vez probado, sí he percibido un menor ritmo de partido, mejor inteligencia artificial de la CPU y en general una defensa mucho más ordenada, aumentando así el nivel de dificultad. FIFA 16, por así decirlo, ha ido a lo seguro, sin asumir riesgos.

En lo personal estoy muy acostumbrado a lo que ofrece EA, y debo decir que me gusta, pero este año por fin me creo la propuesta de Konami. Si pusiera ambos juegos sobre una balanza, ésta seguiría inclinándose hacia el lado de FIFA, pero no caería de golpe, sino que dudaría durante unos segundos. Así que por mi parte, solo puedo recomendar que esperemos a ambas demos. Tampoco me veo “cambiando de bando”, aunque sí alternando juegos constantemente, y eso, para alguien que es fiel a la edición anual de FIFA desde 2009, significa mucho.