Aunque hoy en día todavía tenemos juegos que se distribuyen en el tradicional formato de cartuchos en ciertas consolas portátiles, es un sistema caduco que parece destinado a la extinción. Las nuevas tecnologías avanzan a un ritmo tan vertiginoso que, cuando un sistema parece afincarse de una forma sólida, ya tenemos sucesor a la vuelta de la esquina. Cada vez más, el contenido descargable y la distribución digital se afianzan como la única puerta hacia al futuro inminente, una puerta que no parece entusiasmar a coleccionistas y amantes del contenido extra.

Antiguamente, cuando las distribuidoras lanzaban un título al mercado no había marcha atrás. Los cartuchos no se podían modificar, y bueno era quién cometiera un error en la versión Gold del producto que a la postre llegara a nuestras tiendas más cercanas. A fecha de hoy, está a la orden del día parchear un juego para mejorar su rendimiento, corregir posibles errores y ofrecer una experiencia más satisfactoria al usuario final. Sin embargo, esta posibilidad en principio positiva, comienza a pesar demasiado a nivel global sobre la industria del videojuego. Los parches del día cero son cada vez más pesados técnicamente, a la par que recurrentes, siendo un auténtico fastidio para los jugadores que quieren obtener una experiencia adecuada tras gastarse un buen número de billetes en el lanzamiento de turno. Es entendible que hoy en día con tantos sistemas diferentes, firmwares y demás variedad tecnológica, en ocasiones se recurra a ligeros cambios y retoques finales para mejorar el producto. No obstante, bajo mi humilde opinión, el problema que encontramos aquí es otro bien diferente. Parece que los estudios se han tomado como modo de trabajo habitual lanzar un producto a medias para ir solucionando todos los problemas en los meses siguientes. Incluso es gracioso, y a la vez ofensivo, escuchar por parte de los desarrolladores si has jugado a su juego después de instalar el parche. Es decir… Me paso vuestro juego con todos los errores y luego me lo tengo que pasar con todo corregido por segunda vez. No, amigos, no. No es mi faena, si lo completo por segunda vez será por que me ha gustado mucho vuestro juego, no para comprobar que habéis hecho los deberes.

No vamos a negar que antiguamente los juegos eran mucho más pequeños y fáciles de controlar, pero los estudios también tenían menos dinero a sus espaldas, menos plantilla y los tiempos de desarrollo eran muy inferiores. Ahora todo es más grande y por ello tendrían que tener un margen más amplio para QA y corrección de errores. Es preferible cambiar una fecha de lanzamiento si no se va a llegar a tiempo, que lanzar el juego con tantos errores que sea imposible un funcionamiento en condiciones. Como jugador, puedo entender a las desarrolladoras. Los títulos han alcanzado una envergadura de tales dimensiones que es difícil mantener un control de calidad realmente perfecto. No obstante, como jugador, no me siento entendido por ellas. Mi tiempo es muy valioso. El tiempo de las personas es muy valioso, y aquí estamos perdiendo demasiado. Cuando tengo dos horas para jugar no quiero pasarlas instalando parches, sólo quiero disfrutar de un videojuego.