Es mi tercer día de camionero freelance en California. San Francisco, 6:03 de la mañana. Amanece en la ciudad y lo veo desde el retrovisor de la cabina del Peterbilt 579 que me ha cedido la empresa para que lo lleve desde Backersfield hasta aquí. En la radio el locutor dice “Ladys and gentlemen, David Bowie” y empieza a sonar ‘Heroes’. En ese momento me enamoré del American Truck Simulator.

Se trata de un juego de momentos y anécdotas. Un juego tranquilo, paciente, sin demasiada acción. No hay locas persecuciones, ni puedes ir a lo kamikaze como si estuvieras jugando al GTA de turno. Este simulador busca recrear de una manera más o menos fiel la experiencia de conducir las grandes bestias del asfalto, sin necesidad de recurrir a elementos poco realistas.

Porque la experiencia que busca el American Truck Simulator es, básicamente, esa. Quiere que conduzcas entre el punto A y el punto B en el menor tiempo posible respetando todas las normas de tráfico existentes y no la líes por el camino. Es como Homer Simpson haciendo la sustitución de Red Barclay cuando muere y decide ocupar su puesto para llevar su carga de alcachofas e inmigrantes ilegales hasta Atlanta, Georgia.

Desgraciadamente, no puedes emular al mejor camionero de la historia que murió al comer un don solomillón, porque el mapa sólo recoge los estados de California y Nevada. Aunque hay que decir que SCS Software trabaja en DLCs para aumentar el mapeado. El primero será gratuito y nos permitirá viajar por las carreteras de Arizona. Aun así, el terreno disponible es lo suficientemente grande como para jugar más de 12 horas y no descubrir la mitad de él. Las conocidas ciudades de Los Ángeles, Sacramento, San Francisco, Las Vegas o Reno se juntan con localidades más pequeñas como Huron, Backersfield, Santa Clara o Jackpot y ahí será donde tengas que entregar las distintas mercancías.

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Las ciudades tienen vida mecánica. Al menos yo no he encontrado peatones, pero sí que está todo lleno de coches y camiones que van y vienen en sus quehaceres virtuales. Las rutas están plagadas de vehículos y, por ello, debes de prestar mucha atención a las señales de tráfico para no acabar involucrado en un accidente de 1800$ y un porcentaje de daño global que repercute en una menor retribución en la entrega de la mercancía.

Porque el juego consiste, al menos por encima, en construir un auténtico imperio del transporte de mercancías por carretera. Empiezas con un garaje en medio de la nada (tú eliges en la nada de qué ciudad quieres ubicarte) y a partir de ahí deberás ir ganando dinero para comprar camiones y contratar conductores para expandir tu emporio. Así que al inicio, sin dinero, deberá pedir un cuantioso crédito al banco o dedicarte a trabajar para otras personas y así permitirte comprar un vehículo propio. Tú eliges.

Como si de un RPG se tratase, el avatar que manejas irá ganando experiencia con distintos factores tales como la distancia recorrida, los multiplicadores desactivados con los niveles o la forma en la que aparcas. Porque amigos, ahí está el auténtico final boss de ‘American Truck Simulator’. Una vez llegas al destino, debes elegir cómo aparcar el camión: de culo, de cara o en automático. Y no es nada fácil, excepto en automático que no recibes ningún punto de experiencia. Según vas subiendo, recibes modificadores tales como especialista en distancias largas, mercancía valiosa o frágil que te permitirá acceder a mejores ofertas de trabajo.

Como dato adicional, todas las medidas están en el sistema anglosajón: millas. Mph, millas de distancia, etc. No debería haber mucho problema, pero puede mosquear un poco al no haber forma de cambiarlo (tiene sus razones,  recorres EE.UU.). Yo lo estoy jugando en un portátil y funciona muy bien, aunque hay que reconocer que no luce todo lo bonito que debería. Si sois adeptos de la PC Master Race, este juego se tiene que ver delicioso.

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No he probado las entregas anteriores de este simulador a cargo de esta misma desarrolladora. He decidido saltar directamente al oeste estadounidense, pero dicen que es más de lo mismo (en el buen sentido de la frase) aunque cambia el entorno. Imagino que no es lo mismo recorrer las largas carreteras desérticas de Nevada que las europeas o escandinavas, por poner un ejemplo.

Difícilmente puedo explicar, sin que llegue a sonar irónico, todas las bondades que tiene este juego, pero son muchas, de verdad. Ya no solo sentirse un auténtico y rudo camionero que recorre la autopista de la costa entre Los Ángeles y San Francisco, es mucho más. Todo ello, empaquetado en un entretenido simulador y por solo 19’95€ en Steam. También tenéis posibilidad de probar la demo de dos horas de duración y decidir si merece la pena dejarte guiar por EE.UU.