A lo largo de la historia de los videojuegos hemos vivido ciclos de todo tipo. En el último programa recordamos la moda de los marines espaciales, iniciada gracias al brillante Gears of War, que sin querer arrastró al resto de compañías para intentar repetir el mismo éxito. Pero si nos vamos más allá en el tiempo nos encontramos con algo parecido, solo que esta vez con mascotas.

Mario y Sonic recogieron sus frutos a base de juegos de calidad, y de paso incitaron a que el resto trataran de seguir la senda que habían marcado. También ayudó que por aquel entonces, los plataformas eran el género reinante; todos se sentían cómodos haciendo uno, y el público joven los recibía con los brazos abiertos. De esta manera surgió una corriente de videojuegos donde el artista marcaba un camino a seguir: diseñaba al protagonista, a los enemigos, y los introducía en un mundo donde se viviría la aventura. Se había creado prácticamente un subgénero, pero como es habitual, no tardamos en ver claroscuros.

En este artículo no quiero centrarme en mascotas exitosas como Earthworm Jim, Jak & Daxter o Conker, sino en el otro extremo. Vamos a hacer un viaje por un top de aberraciones. Un viaje a través de las mascotas más horrorosas. Ojo, que no tienen por qué ir relacionadas con un mal juego, simplemente nos vale con que sean feas o insulsas. En definitiva, diseños poco inspirados que nos hicieron arquear la ceja desde siempre. Empezamos fuerte:

[panel title=”10 – Blinx: The Time Sweeper” background_color=”#de3179″ text_color=”#ffffff”]

Qué mejor que empezar con Blinx, ese intento de criatura adorable que nos atormentó por lo recargado de su diseño. No sé cómo fue gestado, pero como al fin y al cabo el tono del artículo no es demasiado serio, me imagino una conversación de este tipo:

– Ok chicos, Microsoft quiere una mascota, así que hagamos un gato, que a todo el mundo le gustan los gatos.

– Ya, pero desde Redmond piden algo un poco más adulto, más malote.

– Bueno, le pondremos un fusil y un parche en el ojo, yo qué sé.

– Tampoco hay que cebarse, recordemos que es un gato.

– Hm, vale, busquemos algo más cotidiano

Y de ahí salió Blinx, un gato que portaba una aspiradora con la que manejaba la cuarta dimensión, o como pone en la Wikipedia (llevo un rato riéndome), “el barrendero del tiempo”.

El juego no era atroz, pero sí mediocre. Mezclaba elementos de aquí y de allá, con poca personalidad y mecánicas mejorables. Fue uno de los exclusivos de la consola que presumían del sello “Only on Xbox”, y la jugada, pese a que sorprendentemente tuvo secuela, no salió demasiado bien. Dudaba sobre si adjuntar el gato original o el de la secuela (son ciclos sanos), pero me quedo con el primero. Aquí lo podéis ver:

Blinx

[/panel]

 

[tdivider style=”fa-bolt” color=”#a8a8a8″]

 

[panel title=”9 – Vectorman / Ball Z” background_color=”#de3179″ text_color=”#ffffff”]

Me tomo la licencia de elegir dos juegos diferentes -pero muy cercanos en el tiempo- para señalar una especie de burbuja, y nunca mejor dicho, que afloró a finales del 94, cuando la generación de los 16 bits llegaba a su ocaso.

Vectorman fue, de hecho, un gran juego, pero tanto éste como Ball Z (que no tiene nada que ver con Dragon Ball), daban grima en lo artístico. Pelotitas ahí puestas, sin más, sirviendo como ensayo de técnicas gráficas para exprimir unas consolas bastante agotadas. No tenían nada que ver en calidad, pero siempre me parecieron horribles, y seguro que alguien los ha relacionado alguna vez.

El primero es un plataformas de acción que exprimía la Mega Drive hasta sus límites, y el segundo se supone que es un juego de lucha. Tiene pelotas la cosa.

bolas

[/panel]

 

[tdivider style=”fa-bolt” color=”#a8a8a8″]

 

[panel title=”8 – Impossamole” background_color=”#de3179″ text_color=”#ffffff”]

No sé en qué cabeza pensante de Core Design surgió la idea de que un topo con superpoderes podría ser atractivo. Aunque siendo francos, las ideas más locas se arreglan con un buen diseño, pero éste no es el caso.

Aquel “supertopo”, una versión de Monty Mole con capa, lanzaba patadas a los enemigos, aunque no una digna de un ninja, sino de esas que da a un balón alguien que no ha jugado al fútbol en su vida. No me parece un mal plataformas, de hecho siempre adoré la canción de la pantalla de título de la versión de Amiga, pero no cuela, el protagonista da verdadera lástima.

Tuvo un montón de versiones para ordenadores y consolas de 8 bits, algunas mejores que otras, pero siempre con el pobre Monty como protagonista. Y lo siento por el easter egg, me lo dejaron a huevo.

topor

[/panel]

 

[tdivider style=”fa-bolt” color=”#a8a8a8″]

 

[panel title=”7 – Lester the Unlikely” background_color=”#de3179″ text_color=”#ffffff”]

Si hay algo más odioso que un juego protagonizado por un peluche con taras evidentes, es sin duda uno protagonizado por un nerd. Pero no un nerd hipsterizado de los de ahora, sino uno total y absoluto, un pardillo.

La historia trata sobre Lester, un pringado de manual, que mientras lee la última edición de su comic favorito, cae rendido a los encantos de Morfeo sobre un montacargas del puerto. Como os podéis imaginar, se despierta dentro de un barco, que por si fuera poco, es secuestrado por unos piratas. Lester, con toda la mala suerte del mundo, acaba como náufrago en una isla llena de peligros.

Visual Concepts fueron los padres de una aventura de plataformas que consiguió algo con creces: que tuvieras ganas constantes de darle una bofetada a su protagonista. Las animaciones al caminar, los gestos de cobardía, los efectos de sonido…todo estaba preparado para que odiar a Lester y para incluirlo en este top.

lester

[/panel]

 

[tdivider style=”fa-bolt” color=”#a8a8a8″]

 

[panel title=”6 – Awesome Possum” background_color=”#de3179″ text_color=”#ffffff”]

Sonic era tendencia en los 90, y en Tengen lo sabían demasiado bien. Tanto, que directamente fusilaron a la mascota de Sega para crear a este ratón / zarigüeya. Awesome Possum es horrible. No solo tiene un control horrendo, sino que artísticamente es de lo peor que encontramos en el catálogo de Mega Drive.

Bubsy tuvo muchos detractores, pero se dejaba jugar. Aquí directamente no se sabía muy bien lo que hacías. Rodabas por el escenario mientras encontrabas enemigos extraños, como obreros motorizados. Es un sinsentido tan grande que tenía pantallas de bonus donde te sometías a un tribunal de animales que hacía preguntas de cultura general. En fin.

awesome possum

[/panel]

 

[tdivider style=”fa-bolt” color=”#a8a8a8″]

 

[panel title=”5 – Tempo” background_color=”#de3179″ text_color=”#ffffff”]

Para 32X también salió alguna que otra joyita, como este Tempo. La portada no daba muy buena espina, pero es que el juego, aun siendo más agradable en lo visual, no invitaba a jugarlo más de 10 minutos.

Estamos ante un plataformas musical donde todo va al ritmo de una melodía estridente. El protagonista es un ser indefinido de color verde con cascos y unas pequeñas alas, que camina como si le importara todo muy poco, y que tiene un serio problema de ego, ya que posa haciendo la señal de victoria cada pocos pasos. Es un juego demasiado colorido, y con esto quiero decir que empalaga. Muchos elementos en pantalla y diseños tan absurdos que es muy fácil marearse mientras juegas.

No es el peor plataformas de la historia. De hecho, seguramente sea de lo más decente del pobre catálogo de 32X, pero de verdad, lo he odiado con tan solo unos minutos de vídeo. Es la fiesta del LSD.

tempo

[/panel]

 

[tdivider style=”fa-bolt” color=”#a8a8a8″]

 

[panel title=”4 – Johnny Bazookatone” background_color=”#de3179″ text_color=”#ffffff”]

Nos acercamos peligrosamente al Top 3, lugar donde empieza la verdadera mugre. Johnny no ha entrado por los pelos, pero la madre que lo parió, a quién se le ocurrió semejante aborto. El juego te podía gustar más o menos, ya que bueno, en pleno boom de las 3D, con este título quisieron emular un clásico como Gex manteniéndose en las dos dimensiones. Tiene una banda sonora decente y un control correcto, pero ya está.

El problema lo tengo con el protagonista y la horrible paleta de colores. Johnny es un guitarrista total, que ha modificado el instrumento para convertirlo en un arma de fuego, de ahí ese ingenioso mote “Bazookatone”. Pero tiene tupé. Y además es morado. Es un auténtico hortera, y en cada cinemática donde sale luciéndose me cortaría las venas. En su día lo odié, y ahora que vuelvo a ver vídeos, no solo entiendo perfectamente el porqué, sino que lo voy a buscar en eBay para quemarlo y poder borrar el recuerdo.

bazookatone

[/panel]

 

[tdivider style=”fa-bolt” color=”#a8a8a8″]

 

[panel title=”3 – Rocky Rodent” background_color=”#de3179″ text_color=”#ffffff”]

En los 90, y visto en perspectiva, lo “guay” daba pena. Pero si hablamos de dar pena, en Irem lo consiguieron hacer muy bien. Rocky Rodent es una especie de zorro puesto hasta las trancas, con un tupé generado por spray (sí, es así) que le permite engancharse a cualquier cornisa, así como empalar (empelar, jeje) a los enemigos.

El protagonista tiene un apetito voraz, por lo que siempre va con la lengua fuera. El problema es que al diseñador se le fue la mano y simplemente parece que ha vuelto de un Creamfields.

Rocky Rodent es ridículo, y seguro que si os esforzáis, le sacaréis parecido con alguno de vuestros amigos de la infancia. Con el típico de la pandilla que era bobo, tenía la mirada perdida y no pillaba muy bien las cosas. Ese desgraciado.

rocky

[/panel]

 

[tdivider style=”fa-bolt” color=”#a8a8a8″]

 

[panel title=”2 – Mo Hawk and Headphone Jack” background_color=”#de3179″ text_color=”#ffffff”]

Otro idiota con cascos, para que nadie dudara de que su juego era trending. Pero al contrario que Tempo, que al fin y al cabo alguien lo encontrará entrañable, Mo Hawk es un adulto desnudo, pintado de amarillo, con gafas de sol y con una cresta de color verde, que al rodar lo convertía en una especie de Sonic bañado por residuos tóxicos. El juego es como esa atracción que sabes que no tiene ningún encanto, pero que por un módico precio te dará sensaciones tan increíbles como la de vomitar la merienda. El abuso del modo 7 para remarcar que lo dominaban convertía al escenario en una rueda que giraba hasta el infinito, con una música pseudorockera de fondo que no ayudaba a mejorar el panorama.

mohawk

[/panel]

 

[tdivider style=”fa-bolt” color=”#a8a8a8″]

 

[panel title=”1 – Wild Woody” background_color=”#de3179″ text_color=”#ffffff”]

Y aquí tenemos al ganador por goleada. Puedo imaginarme una historia de un diseñador que trabajaba bajo presión, y que al verse totalmente acorralado, pensó en dibujar algún objeto de su escritorio para ver qué salía. Pero claro, un puto lápiz (UN PU-TO LÁ-PIZ) no era la opción más adecuada en ninguna de las dimensiones conocidas, y menos si le ponías cara de psicópata.

Woody era tan wild que contaba con un movimiento que hacía frotar su culo (el borrador) contra el suelo, y destacaba por la habilidad de joderte la infancia con unas pesadillas que ni las del amigo Robert Englund, todo gracias a las escenas de Game Over. De verdad, una de las mascotas más terribles que recuerdo.

lapiz

[/panel]

 

Y hasta aquí este tortuoso recorrido por la historia de personajes que en algún momento quisieron ser los nuevos Mario y Sonic. Me dejo algunas medianías, como Zool, Mr. Nutz o Aero, porque al fin y al cabo mi intención era la de traeros calidad de la buena. Espero que con esta ración quedéis satisfechos.