Aun con el auge del mercado indie y mi afinidad hacia él, sigo con mucha atención cada blockbuster que sale al mercado. No suelen ser los juegos con mejores mecánicas ni las tramas más interesantes, pero ahí estoy al pie del cañón con cada lanzamiento. En este grupo encaja perfectamente Uncharted, una superproducción de aventuras que se apoya principalmente en el carisma de sus personajes y en esas situaciones rocambolescas tan agradecidas para los sentidos. A Naughty Dog también se le reconoce el dominio del hardware sobre el que trabaja, y así lo han demostrado con cada una de sus obras, desde el añorado Crash Bandicoot hasta The Last of Us. Todas estas producciones han dado un puñetazo sobre la mesa en lo tecnológico, deslumbrando durante sus presentaciones y dejando un sabor de boca inmejorable una vez llegan al mercado. El caso del Desenlace del Ladrón, la cuarta parte de Uncharted, sigue el curso histórico de la compañía, cada vez más afianzada como referente en la industria. Se presentó con un teaser difícil de creer, y volvió con un trailer que si bien lucía más terrenal, seguía dejando lejos a la competencia. Después de varios retrasos y algunos cambios conceptuales, el cierre de la saga ha llegado a mis manos, y tras encerrarme con él durante todo el fin de semana puedo decir que he vivido una de mis mejores experiencias con un videojuego.

Quizás lo mejor de este Uncharted no es solo lo evidente: es espectacular en lo visual, ampliamente superior en términos globales a la mayoría de videojuegos. Lo mejor de este título es que, dentro de los cánones de la saga, ha dado un salto de calidad enorme en su narrativa. Sigo pensando que no es mejor juego que The Last of Us, pero sí es el mejor Uncharted con diferencia. La aventura es más “local”, si me permitís esta definición. No existe el batiburrillo de personajes habitual, y la cotidianidad de algunas de sus situaciones aportan un toque de madurez que invita más que nunca al acercamiento con los protagonistas. No voy a desvelar nada crucial sobre el argumento, por supuesto. La aventura parte de nuevo desde la perspectiva de Nathan Drake, un cazatesoros inquieto con su nueva zona de confort -una vida normal-, que recibe la inesperada visita de su hermano Sam, presuntamente fallecido hace 15 años, para intentar arrastrarlo hacia la búsqueda de un nuevo tesoro. Como veis se trata de un inicio cliché, nada nuevo en la saga. Su desarrollo tampoco sorprende, ya que sigue desplazándose como un vagón en una montaña rusa entre zonas de diálogo y momentos espectaculares, con el chascarrillo como vía de escape y seña de identidad. La experiencia de Naughty Dog con TLOU se aprecia sobre todo en la manera de hilar capítulos y en el mimo con el que se ha tratado cada personaje. Todo fluye, y aunque el tono nunca se sale de la aventura para todos los públicos, profundiza en las emociones como nunca se había hecho antes en la saga.

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Pero además de estar mejor escrito, también es el que mejor se juega. El principal cambio se encuentra en el diseño de los niveles. Huele a que Uncharted 4 fue concebido como sandbox puro, con vastos terrenos por explorar y mecánicas pensadas para la libertad de acción, pero que en algún momento ese exceso de ambición se volvió en contra del estudio. Todavía hay vestigios de ese concepto, de todas formas. El diseño de los escenarios es mucho más abierto que en los anteriores, y aunque al fin y al cabo la sensación predominante es la de falsa libertad, sí podemos llegar al mismo sitio desde varios caminos. En las casi 14 horas de juego he tenido varias veces la sensación de no saber muy bien hacia dónde ir pero sin querer encontrar el camino correcto. Los límites están muy bien camuflados, aunque por desgracia vuelven las paredes invisibles y las muertes por saltar hacia una zona “no apta” para jugar. Nate ahora cuenta con más animaciones que nunca, y creedme, el repertorio preparado para el combate cuerpo a cuerpo es demencial. Escalamos, disparamos y golpeamos con mucha naturalidad. Las transiciones han desaparecido casi por completo, y como en simuladores como los NBA 2K, normalmente hay una animación que interpreta perfectamente la acción que tenemos en mente. Las plataformas también se han beneficiado de estos movimientos. Destacan menos en el escenario que en juegos anteriores, y por fin nos podemos desplazar entre ellas estirando el brazo, sin necesidad de dar pequeños saltos.

Todas estas mejoras y cambios en el diseño han ayudado muy bien a enriquecer los distintos tipos de secciones. En general es el Uncharted menos frenético y más centrado en conocer a los personajes, pero no deja de ser variado. Durante los momentos más tranquilos no faltan los puzles, quizás demasiado accesibles para el jugador experimentado. Estos se pueden resolver activando mecanismos muy rudimentarios y en general bastante lentos de ejecutar, lo que puede afectar al ritmo de juego si consigues adivinar la solución demasiado pronto. También hay lugar para los tiroteos, como no podía ser de otra manera. Gracias a que los mapas son más abiertos, Naughty Dog ha preparado enfrentamientos que pueden resolverse de varias maneras. Podemos ser sigilosos, entrar por la puerta grande disparando a todo el que se mueve o incluso pasar de largo sin que nos vean. Me han recordado a los de Rise of the Tomb Raider, lo cual es bueno, pero en general el gunplay está mucho más depurado que en el juego de Crystal Dynamics (detalles ínfimos como el movimiento de la correa del arma o algunos destacables como que las coberturas se puedan destruir añaden mucho dinamismo). Como también era de esperar, las secuencias de acción inverosímiles marca de la casa siguen aquí, en menor número pero con el acabado más redondo. La sección del mercado que se vio en el E3 es una de las mejores secuencias creadas para un videojuego de acción. Pura adrenalina donde no falla nada, rematada con tanto estilo y buen gusto que no es de extrañar que hagáis como yo, que me vi hablando con el televisor como si Naughty Dog pudiera escuchar mis alabanzas.

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Ya que he pasado de puntillas sobre las secciones de combate, me gustaría profundizar un poco más en ellas. Para estas y también para alcanzar plataformas lejanas se ha incluido un gancho. Éste se lanza con la pulsación de un botón, y es muy fácil e intuitivo desplazarse sobre la cuerda. En medio de un tiroteo nos puede servir tanto para cambiar rápidamente de edificio como para caer de manera mortal sobre un enemigo. Si rizamos el rizo también podemos golpear con el gancho mientras lo desplegamos, pero esto ya depende de la creatividad del jugador. Cada enfrentamiento está muy definido y enseguida podemos detectar que un área en concreto se ha diseñado para llenarla de enemigos (también nos lo advierten mostrando el arma en el interfaz). Una vez en el ajo, si optamos por usar el sigilo nos daremos cuenta enseguida de que la IA enemiga nos hace demasiados favores, restando inmersión a la experiencia. Los enemigos no tienen un oído ni una vista privilegiada, y solo espabilan si comenzamos a disparar. Para facilitar estas incursiones se ha optado por trasladar un sistema de marcado y alerta similar al de los últimos Far Cry, para tener de esta manera el escenario controlado, ya que por norma general el combate es muy vertical. Muchos de estos eventos se realizan en compañía, y como en The Last of Us nuestros aliados revolotean por el escenario sin ser detectados, a veces ayudando a agarrar enemigos y otras caminando por delante de nosotros sin ningún sentido. El gunplay, de todas formas y como os contaba, es muy satisfactorio, aunque como suele pasar en los juegos de acción, conforme progresemos en la aventura los enemigos se volverán más duros, y Uncharted 4 no está precisamente exento de combates pesados que desearemos acabar cuanto antes.

Tampoco quiero dejar pasar otra de las novedades mejor implementadas de esta entrega: los vehículos. El jeep, por ejemplo, tiene un control muy ágil con el que es fácil derrapar en curvas cerradas. No sólo lo usamos para escapar a gran velocidad, sino que también cobra protagonismo en algunos puzles donde nos exigen el uso del cabrestante. Esta nueva manera de desplazarnos también le ha servido a Naughty Dog para coquetear con el concepto de mundo abierto, ya sea para llevarnos a zonas secundarias donde encontrar pistas y coleccionables o simplemente por el gusto de incluir conversaciones en tiempo real mientras conducimos, emulando a juegos como Grand Theft Auto.

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Quiero hacer especial hincapié en los valores de producción del título. Ya no solo destacaría el increíble apartado técnico y artístico, sino el uso más que inteligente de los recursos que da el hardware de PlayStation 4. Las animaciones, la iluminación, las texturas, la música, el doblaje…todo está a un nivel tan alto que no he conseguido acostumbrarme en todo el juego. Aun estando cerca de acabar la aventura todavía seguía sorprendiéndome con detalles como el fuego o la vegetación. Además, y con permiso de L.A. Noire, que usó una técnica específica para ello, no se me ocurre un juego con mejores expresiones faciales. Es sorprendente la facilidad con la que podemos leer emociones en los protagonistas, y ojo, no solo en las escenas donde no podemos interactuar (que desencajan la mandíbula constantemente), sino en pleno gameplay. Ayuda también el fenomenal trabajo de doblaje, que en mi caso he optado por jugarlo en inglés para apreciar la química entre Nolan North y Troy Baker. Uncharted 4 es un punto de inflexión. Seguramente no sea el mejor juego en números (evidentemente hay PCs mucho más potentes que las consolas), pero sí da ese salto cualitativo que esperábamos en las máquinas de actual generación y demuestra que con talento, tiempo y dinero se pueden conseguir auténticos hitos.

Dentro de unas horas activarán el multijugador, que como probamos en la beta, promete un gran dinamismo gracias al uso del gancho y a las “rachas” que podemos comprar con el dinero que recojamos durante la partida. No soy un gran fan de este modo en concreto, pero para los que buscan la famosa rejugabilidad, aquí tienen un incentivo más. Para los que se queden con la experiencia en solitario también hay una gran cantidad de extras, que van desde el modo de dificultad aplastante hasta los típicos modificadores a los que nos ha acostumbrado Naughty Dog desde el Uncharted original.

En definitiva, y pese a que todavía sigue heredando -malos- vicios de entregas anteriores, este Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón no solo ha supuesto el mejor ejemplo de músculo técnico de PlayStation 4, sino una experiencia redonda, con ritmo, peso y momentos de acción inolvidables. Es el ejemplo de un blockbuster perfecto, como esa película de acción que te ha marcado pese a que sabes que no puede competir con el mejor de los dramas. Bebe de lo que se aprendió con The Last of Us en lo narrativo, y perfecciona las mecánicas de disparo y plataformas gracias a una actualización considerable en animaciones y diseño. Como cierre de la saga me ha parecido perfecto, destilando clase y buen hacer, sin salirse del tono que marcan sus primeros compases. No creo que marque época, pero como decía, sí me parece un punto de inflexión para esta generación de consolas. Naughty Dog vuelve de nuevo como ese estudio de currículum prácticamente intachable que es admirado por el resto de compañeros de la industria. Neil Druckmann y Bruce Straley pueden respirar tranquilos, ya que su equipo ha vuelto a hacer algo grande.

Este análisis lo hemos realizado con una copia comprada en tienda.

Análisis Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón
Cómo se ve, se escucha, se siente...es imponenteA nivel de ritmo y narrativa es el mejor de la sagaEs largo, rejugable y además tiene un multijugador muy buenoComo cierre es perfecto
Vicios clásicos como paredes invisibles y zonas aparentemente accesibles donde mueres al caerLos puzles son muy fáciles y lentos de ejecutar
10Nota Final
Puntuación de los lectores 58 Votos
5.6