Reconozco haber tenido este juego en el punto de mira durante mucho tiempo. No sale para Vita (es más que ideal para una portátil) y lo protagoniza un elefante, algo que no veía desde Rolo to the Rescue, un juego olvidable para Mega Drive. Pero aunque no se tratara de un amor a primera vista, siempre le vi ese “algo”. Quizás ayude que viene con el sello de dos compañías que normalmente garantizan buenos títulos: SEGA y Game Freak. También, y pese a que un paquidermo no es especialmente atractivo en un videojuego, su diseño me hizo gracia. Es redondo, tiene pinta de torpe y su cara de bonachón le da ese punto de ternura que necesita un plataformas en dos dimensiones.

Finalmente ha desembarcado en Xbox One, PlayStation 4 y PC, y en New Game Plus hemos tenido la oportunidad de jugarlo. De primeras, me ha llamado la atención su marcado sabor japonés. Recupera el diseño de niveles de los mejores Sonic, y sabe colocar la plataforma en el sitio adecuado para que el reto sea desafiante sin llegar a frustrar. El primer contacto con él ha sido más que agradable, desde luego. Los movimientos del elefante son precisos, tiene buenas animaciones y no me ha costado hacerme con el control. De todas maneras, ha bastado solo un nivel para andar con la mosca detrás de la oreja. No sé si es intencionado, pero no termino de saber muy bien cómo jugar a Tembo, y me explico. El juego invita desde el tutorial a que usemos el botón de correr para enlazar saltos mientras embestimos enemigos. Podemos convertirnos en una bola que arrasa con el rival (de nuevo en homenaje a Sonic), y además hay un medidor de combos, pero la mayoría de fases no están diseñadas para que adoptemos un estilo tan agresivo. De hecho, las primeras muertes vinieron precisamente por ir a lo loco, aunque el juego me haya puesto delante alguna que otra rampa que pedía a gritos que descendiera tomando impulso.

Tembo-01

Pero volviendo atrás, pongamos a Tembo en contexto. Él (si se le puede humanizar de esta manera), vive tranquilo en su retiro, con el resto de animales y una pila de cacahuetes suficiente para poder subsistir durante años. Un día se ve interrumpido por su amigo el general, que le pide ayuda para doblegar al ejército Phantom, el enemigo de turno. Después de una escena al estilo Commando, viajamos hasta la base aliada para ser desplegados como el arma definitiva. El mapa: un cacahuete gigante, que nos depara 3 áreas generosas en tamaño y duración para que limpiemos la zona de cualquier amenaza. Sin duda, un argumento paródico que no se toma nada en serio, y que mete a nuestro amigo de lleno en la aventura como la última esperanza de la humanidad.

Como decía arriba, Tembo nos lía con dos conceptos, el del plataformas veloz y el del más tranquilo. Tenemos dos objetivos por nivel además de acabarlo, que son el de rescatar a todos los rehenes posibles y el de buscar y destruir a todos los soldados del ejército Phantom. Este último es muy importante para que podamos avanzar, ya que el desbloqueo de las fases avanzadas depende del número de unidades que hayamos aniquilado. De hecho, el gran momento de bajón ha ocurrido precisamente cuando me ha tocado rejugar algunas pantallas para poder matar más enemigos, todo un contratiempo que me ha quitado las ganas de avanzar. Por suerte estamos ante un juego corto, y además de eso, el parón no ha conseguido desanimarme del todo, ya que a este Badass Elephant le sobran alicientes.

Para empezar, su estilo artístico es realmente simpático. No solo mezcla con acierto los escenarios poligonales con una especie de cel shading muy refinado, sino que las físicas están muy bien medidas, así como las onomatopeyas representadas como en los cómics clásicos. Las mecánicas son, por lo general, bastante inteligentes (hay algún puzle que otro), y casi siempre nos veremos obligados a analizar el escenario para buscar cómo acceder a algunos recovecos. El control es sólido, y solo he encontrado un problema. Esto que voy a decir seguramente es algo personal, pero a la hora de lanzar al elefante hecho bola he confundido el botón de salto y ataque. Imagino que es herencia -de nuevo- de Sonic, lo que ha llevado al pobre Tembo al vacío en más de una ocasión. De todas maneras, la dificultad está muy bien equilibrada, y aunque cometamos errores fatales, es bastante fácil sumar vidas extra recolectando cacahuetes.

Aun con algunas pequeñas taras, se nota que el juego viene de un estudio japonés tan establecido como es Game Freak. Además, sorprende para bien que se atrevan con un plataformas 2D a estas alturas, y más con sabor a los 90, sin despistarse con experimentos narrativos. Tembo la pone en corto y al pie, y eso siempre está muy bien. Pero como digo, sigo sin entender que no haya salido para portátiles, sobre todo viendo lo poco que dura (algo más de 3 horas) y lo poco que invita a ser rejugado. Puedes rescatar rehenes o centrarte en derrotar a todas las unidades enemigas, pero aun así deja con ganas de más. En general los valores de producción son altos, y aunque la banda sonora no es especialmente memorable (marchas bélicas para seguir con la parodia), Tembo es un juego bastante redondo.

Como conclusión, Tembo The Badass Elephant me ha parecido un juego a tener en cuenta. Estamos en verano, época excesivamente tranquila para el mercado, y sorpresas como esta siempre agradan. Game Freak ha escapado momentáneamente de los brazos de Nintendo para crear un plataformas de acción notable, con mucho gusto en lo estético y un gran diseño de niveles. Le falla la duración, muy corta, y esos momentos confusos donde no sabemos qué ritmo llevar. Por lo demás, haceos con él, que sorpresas de este tipo no las tenemos todos los días.

[author name=”Tembo The Badass Elephant” image=”http://www.newgameplus.es/wp-content/uploads/2015/06/Nota_8.jpg” facebook=”” twitter=”” google=”” linkedin=”” website=”” name_text_color=”#e321af” background=”#ffffff”]Sega y Game Freak nos traen un plataformas 2D notable, simpático en lo artístico y con un gran control y diseño de niveles. Un imprescindible para este verano escaso de lanzamientos.[/author]