SUPER. HOT. SUPER. HOT. Tengo taladradas esas palabras en mi cabeza por culpa de la loca idea que ha tenido este grupo de polacos. El proyecto nació, como muchos otros, en Kickstarter, con una campaña que arrasó gracias a lo atractivo de su planteamiento: redefinir las mecánicas del juego de acción en primera persona. Para ello no solo han elegido una estética muy peculiar, sino que han introducido un fuerte componente de puzle. Básicamente, SUPERHOT solo avanza si nosotros nos movemos. Siempre que estemos quietos la acción se verá muy ralentizada, por lo que tendremos libertad para mover la cámara y ensayar nuestra siguiente acción. La idea, a bote pronto, es seductora, pero lo mejor es que en la práctica funciona de maravilla.

La manera en la que nos presentan la aventura tampoco se queda atrás en cuanto a originalidad: superhot.exe es un programa, un juego que nos prestan para que le echemos un vistazo. Enseguida lo cargaremos escribiendo la correspondiente línea de comandos en una interfaz muy parecida a DOS, y a partir de ahí entraremos en un mundo de realidad virtual que crea escenarios con una pulcritud similar a la de Mirror’s Edge, con enemigos de color naranja que no disimulan los polígonos con los que han sido formados. Cada fase nos pone en la piel de un héroe de acción que tiene que acabar con una ristra de “malos” que se abalanzan sobre él. A priori parece sencillo acabar con éxito estos encontronazos, ya que la ventaja de un tiempo bala tan extremo (a lo Neo en Matrix) es casi definitiva, y remarco el casi porque el diseño de los niveles cada vez se va volviendo más complejo, obligándonos a girar la cámara constantemente para evitar sorpresas desagradables.

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Estas fases normalmente duran unos pocos segundos si las imaginamos en tiempo real, pero en Superhot se extienden hasta varios minutos, dependiendo obviamente de nuestra pericia. Algunas parecen estar inspiradas –o al menos eso creo- en momentazos de las mejores películas de acción, y se resuelven con la misma maestría. De hecho, una donde he sufrido bastante me ha recordado enormemente a la mítica escena del ascensor de Jungla de Cristal 3: la venganza. No han sido pocas las veces en las que he fracasado intentando comparar mi habilidad con la de McClane, pero ahí esta la gracia del juego: encontrar la coreografía perfecta. Para hilar el salto entre escenarios se ha recurrido a una narrativa tan confusa como peculiar, incluyendo conversaciones de chat con un desconocido para no romper con esa estética ciberpunk en la que se mezcla tecnología futurista con lo más mundano. Es difícil ahondar en la historia del juego sin desvelar su cénit, pero al fin y al cabo SUPERHOT no es un juego de argumento (aunque su presentación apabulla), sino que centra todo su potencial en unas mecánicas impecables.

Y profundizando por fin en sus mecánicas, una vez dominado el concepto del tiempo solo nos queda saber cómo y cuándo atacar al enemigo. Contamos con golpes cuerpo a cuerpo, armas de fuego, bates de beisbol y una katana, más la posibilidad de lanzar cualquier objeto que destaque dentro de la asepsia generalizada del escenario. Las armas cuentan con munición limitada –que no está indicada en pantalla, por cierto-, y solo una cruceta que se endereza poco a poco nos servirá de guía para saber cuándo tendremos lista la siguiente bala. No serán pocas las veces en las que jugaremos a lanzar un objeto o la propia arma por falta de tiempo para esquivar un balazo, y tendremos que jugar muy bien con el ritmo para que en todo momento tomemos la iniciativa de cara al enemigo. Podemos hacerlo de manera sencilla atrayendo enemigos mientras nos cubrimos detrás de un muro, o por el contrario lanzándonos con valentía buscando un feeling más acorde con Hotline Miami. Por suerte, SUPERHOT es satisfactorio de cualquier manera, y cuando creemos que llega el agotamiento de su propuesta se reinventa de cara al tercio final para enseñarnos que todavía tiene algo más que decir.

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El modo historia es francamente corto (un par de horas) y su conclusión me ha causado cierta indiferencia, pero como decía anteriormente, no creo que estemos ante un juego que quiera destacar por su mensaje, sino más bien por la confianza con la que lo muestra. Es un juego que deja poso, ya sea por esa voz robótica que tortura constantemente con el título del juego o por lo embriagador que resulta destrozar humanoides de cristal. Por momentos la interfaz me ha recordado a Videodrome y a esa incomodidad que siento cuando la veo. Los desarrolladores de SUPERHOT han sabido mezclar el minimalismo con lo grotesco, y personalmente consiguieron que me preocupe más por el juego que quizás ellos mismos, rebuscando en sus menús para encontrar carpetas privadas que huelen a porno escondido en el disco duro, juegos ASCII indescifrables y secretos que todavía no entiendo.

En lo técnico se comporta muy bien y su sobriedad se ha llevado de manera brillante. No hay música, y en este caso creo no hace falta, ya que el silencio es demasiado importante. Una vez acabada la historia me he refugiado en el modo infinito, un duelo contra enemigos que no tienen fin y un contador de muertes que desbloquea modificadores para aplicar a nuestras partidas. Estos van desde un modo con una sola bala, con la katana como única arma, enemigos cabezones y un sinfín de hándicaps que para bien o para mal estiran nuestras horas de juego hasta que nos hartemos de él. También, y para los curiosos, se ha habilitado la opción de guardar nuestras repeticiones para subirlas a killstagram, un repositorio de matanzas donde veremos hasta dónde llega la imaginación de los jugadores.

superhot

Como conclusión, SUPERHOT me parece un juego especial, con estilo, que trabaja en torno a un concepto novedoso y consigue ejecutarlo de una manera más que interesante. Tiene limitaciones, obviamente, y quizás tienen más que ver con el tamaño y presupuesto del equipo a cargo que con el talento del mismo, pero aun con todo, me veo en la obligación de recomendarlo. Lo podéis jugar en PC, Mac y Linux ya, y próximamente (¿marzo?) en Xbox One.

Análisis SUPERHOT
Su estilo artístico y presentaciónMecánicas impecablesSUPER. HOT.
El modo historia es muy corto
8Nota Final
Puntuación de los lectores 7 Votos
8.3