Esperaba con muchas ganas la vuelta de Lara. El reinicio de 2013 demostró que Crystal Dynamics está a la altura de los mejores, y las comparaciones con un titán como Uncharted 2 no le vinieron para nada grandes. Aquella aventura me entusiasmó. Lo tenía todo: una historia sencilla pero bien contada, unas mecánicas a prueba de bombas y sobre todo un gran ritmo. Con esto último haré un pequeño inciso: de poco vale un apartado gráfico tremendo si aburres al jugador. Tomb Raider, por suerte, consiguió un equilibrio perfecto. Esa armonía me llevó a completar el juego del tirón, dejándome tan satisfecho que incluso me lancé a por una segunda vuelta, algo muy raro en mí. Para esta secuela todavía no se han atrevido a poner un número delante, sino que han optado por bautizarlo con un título poderoso y con varias interpretaciones. Si en el primero vimos a una Lara frágil e inexperta, aquí todo ha cambiado. Ella es la que toma la iniciativa, y su personalidad se parece mucho más a la de esa aventurera que dio un puñetazo sobre la mesa con el juego original, lanzado a finales de 1996.

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El esquema del reinicio permanece prácticamente intacto. Comenzamos con una introducción que viene a anticipar lo que nos encontraremos, además de mostrar músculo en lo técnico, cómo no. Poco a poco nos van presentando mecánicas de una manera muy guiada e intuitiva para el jugador, y una vez aprendemos a desenvolvernos, nos sueltan para comenzar una carrera que acaba con ese sprint final propio de toda buena película de aventuras. El escenario principal esta vez es Siberia. Lara sigue investigando el alma inmortal, y tras una serie de descubrimientos acaba centrándose en la búsqueda de Kitezh, la ciudad perdida. Por el camino se encuentra con La Trinidad, una organización que busca lo mismo pero con fines opuestos, lo que lleva a ambos a un enfrentamiento que con cada encuentro gana en intensidad. También cabe mencionar el papel que juega el pueblo mongol, con secundarios que echarán una mano a Lara tanto para acercarse a su objetivo como para ayudarla a sobrevivir ante los ataques del enemigo. A nivel de personajes sigue siendo un juego bastante plano, pero tampoco importa en exceso. Como en Indiana Jones, el carisma del protagonista y las situaciones que vive son la clave. Se ha hilado con maestría cada escena interactiva sin tener que recurrir a los dichosos Quick Time Events, y aunque en el fondo nos llevan sobre raíles, el juego está repleto de momentos donde nos perderemos buscando recursos y tumbas que asaltar.

Una de las principales mejoras de este Tomb Raider es la variedad de situaciones. Siempre pasa algo distinto, y no deja de sorprendernos hasta el final. Han potenciado el enfrentamiento contra animales con ejemplos tan duros como los osos, uno de los rivales más complicados que puedes encontrar. Y pese a que quizás por los trailers podíamos llevarnos una impresión equivocada, la caza sigue teniendo una importancia secundaria. Necesitaremos la piel de algunos animales para conseguir nuevos recursos, pero en ningún momento esto va suponer una distracción. También añadieron funciones para el piolet, nuestro mejor aliado. Ahora le podemos incorporar una cuerda que nos echa una mano cuando queremos engancharlo a una cornisa aparentemente inalcanzable. El arco, de nuevo protagonista, es todavía más mortal, e incluso puede disparar flechas que dependiendo de la superficie donde las clavemos llegan a formar plataformas. Se ha retocado de aquí y de allá, manteniendo el genial sistema de mejoras (obteniendo recursos del escenario) sin apenas alterar el núcleo jugable. Bien es cierto que el gunplay sigue sin ser brillante, pero al menos no ha perdido contundencia y un escopetazo a bocajarro sigue causando estragos.

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Para enfrentarnos a los soldados de La Trinidad se ha medido muy bien el diseño del escenario. Siempre tenemos la posibilidad de acabar estos encuentros usando el sigilo, pero es que si queremos entrar como un elefante en una cacharrería también hay nuevas incorporaciones que nos lo van a facilitar. Si optamos por ser cautos, siempre podemos usar la verticalidad del escenario para detectar a soldados desperdigados a los que atacar por la espalda. Usaremos árboles para tener un punto de vista privilegiado y la frondosidad de los arbustos y otras coberturas para ser invisibles. Si queremos hacer ruido contamos con botellas que se pueden transformar en un cóctel molotov, radios que despistan al enemigo y unas latas que al explotar los dejan aturdidos. La inteligencia artificial es muy insistente, y normalmente si cometemos un error acabaremos a tiros. Ojo, porque en los niveles de dificultad altos la salud no se regenera automáticamente, por lo que tendremos que recoger hojas curativas de sobra si no queremos llevarnos un susto. Estos combates no son muy numerosos, ya que casi todo el protagonismo se lo llevan las plataformas y la investigación. Constantemente tendremos que alcanzar sitios lejanos usando salientes que muchas veces pasan inadvertidos. De todas maneras, le pillaremos el truco a estos caminos invisibles cuando llevemos unas cuantas fases de huida (a lo Crash Bandicoot, siendo perseguidos). También hay puzles, aunque lamentablemente son demasiado sencillos. Solo en las tumbas tendremos retos medianamente exigentes, pero en la aventura principal simplemente perderemos tiempo ejecutándolos, ya que la solución suele ser más que evidente.

Cuando terminemos la aventura, algo que se puede hacer en unas 10 horas si no nos entretenemos demasiado, todavía nos quedará algo que hacer. Crystal Dynamics se ha deshecho del multijugador para incluir un modo llamado Expediciones, que busca estirar la experiencia para un solo jugador. En este modo podremos repetir capítulos de la aventura, de manera normal o con todas las mejoras, y también visitar retos creados por la comunidad. Lo mejor es que podremos aplicarle una serie de handicaps o desafíos para que la puntuación sea mayor. Estas cartas van desde disponer de munición infinita hasta penalizar todavía más a Lara si recibe daño. También hay algunos modificadores absurdos, como poder transformar a las pobres gallinas en granadas o usarlas como flechas, en un claro guiño a Hot Shots 2. Es un modo de juego infinito, que busca que el jugador intente conseguir el oro para recibir más dinero que le permita abrir sobres con cartas extrañas. No creo que le dé al juego mucha vida extra, pero se agradece el sentido del humor de estos potenciadores y las ganas que ha puesto el desarrollador por motivar a que los jugadores compitan entre ellos.

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No me olvido del apartado técnico. Aquí Rise of the Tomb Raider es capaz de lo mejor y de lo menos bueno. El modelado de Lara Croft es impecable, de lo mejor que he visto en un videojuego. La piel y esas heridas que van apareciendo, la ropa, el pelo, las expresiones faciales…el nivel es altísimo. He pausado la acción muchas veces solo para contemplar cómo tiritaba de frío, se apoyaba en una pared a descansar o hacía gestos ante algo desconocido. El trabajo en el modelado de la protagonista es increíble, y le da ese plus que necesitaba respecto al juego de 2013. Los escenarios, sin embargo, son más irregulares. Hay algunos preciosos, con una iluminación que quita el hipo, pero otros tienen texturas muy pobres y dientes de sierra escandalosos. Volvieron a introducir el agua como mecánica (aunque no con tanta profundidad como en los primeros juegos de la saga), y aunque ésta se vea bien, no es gran cosa. Los momentos más espectaculares y recargados vienen acompañados de una bajada en la tasa de fotogramas que no suele molestar, pero que en enfrentamientos contra muchos enemigos ayuda a que todo sea más caótico. Además, la cámara es bastante inquieta en espacios cerrados, lo que nos invita a disparar desde la media distancia para no acabar acorralados.

En cuanto a la banda sonora y doblaje, no puedo poner ninguna pega. Las melodías son las apropiadas para una aventura de este tipo, y aunque no destaquen ni sean especialmente pegadizas (salvo la canción de Karen O para los créditos), están donde deben para sumar intensidad. El doblaje al español es muy bueno, con voces reconocibles y grandes actuaciones. He encontrado varias veces un problema de sincronización con los subtítulos, que vuelven a estar coloreados para ayudar a identificar personajes, pero más allá de eso, en conjunto Rise of the Tomb Raider es un juego notable en lo técnico, que deja estampas tan bonitas que echamos de menos ese modo foto que tan de moda se está poniendo.

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Le he dedicado muchas horas a este juego, y como pasó con el anterior, me ha obligado a aparcar el resto de títulos que tenía pendientes. Sigue atrapando por su ritmo, tan bien medido que solo comienza a cojear cerca del final, cuando el juego se queda sin ideas. Hay más de todo respecto al primero: tumbas, objetos, mejoras, secretos…Incluso nos tocará aprender idiomas como el mongol o el griego para leer algunas inscripciones. Cada dos por tres sumaremos experiencia por tareas insignificantes, y nunca vamos a tener la sensación de estar en un lugar vacío. Ese gran logro del reinicio lo ha conservado y potenciado este Rise of the Tomb Raider. Me parece un juego imprescindible y un motivo más para valorar la compra de una Xbox One. Lo he terminado con una sonrisa, y no me importará retomarlo en unos días para seguir aumentando el porcentaje de la aventura.

En definitiva, Crystal Dynamics se ha desmelenado con esta continuación. Es muy similar al anterior Tomb Raider, lo cual es un halago, y ha sabido evolucionar siguiendo el camino correcto. Es un más y mejor, que repite fórmula y que demuestra que en el ritmo vuelve a estar la clave. Sin duda, una de las mejores aventuras de acción que he tenido la oportunidad de jugar. Esperemos que Lara Croft no baje la guardia y nos dé más alegrías en el futuro.

Hemos usado para este análisis la versión de Xbox One, comprada en tienda.

Análisis Rise of the Tomb Raider
Sigue teniendo un gran ritmo, las horas pasan sin darnos cuentaEl modelado de Lara es increíbleMás y mejor, un genial conjunto que mezcla acción, exploración y puzlesLanzar gallinas es demasiado divertido.
El apartado técnico es irregular, los bajones en la tasa de fotogramas pueden molestar
9Nota Final
Puntuación de los lectores 9 Votos
7.6