Os contaba el otro día en el podcast lo mucho que he disfrutado con este nuevo Ratchet & Clank y por qué me ha parecido paradójicamente fresco. No inventa nada; de hecho, se sitúa en la intersección entre remake y reboot (cuenta lo mismo que el original desde otra perspectiva), y se juega prácticamente igual que hace casi 15 años. Pero precisamente la decisión de mantener la misma esencia del título original de PlayStation 2 es lo que hace que lo reciba como una bocanada de aire fresco. Se trata de un juego simple, directo y sobre todo divertido. Me ha devuelto a la generación de los 128 bits, una etapa en la que los FPS todavía no habían tomado el mando y donde los plataformas de acción desenfadados estaban a la orden del día.

Las bases de este reinicio se asientan sobre una película de animación que cuando leáis estas líneas ya se habrá estrenado en los cines. Todavía no he podido verla y lo poco que sé de ella es que es complementaria con el juego del que os hablo hoy, donde se aprovecha para presentar de nuevo a los personajes desde un discurso narrado en primera persona por el Capitán Qwark, uno de los personajes más carismáticos de la saga. De esta manera volveremos a conocer los orígenes de Ratchet, el mecánico lombax, y de su fiel escudero Clank, un robot centinela que se rebela desde la misma cadena de montaje. Estos dos personajes se embarcan en una aventura ya conocida contra el ejército de robots comandado por Drek, el dictador de turno. Mismo génesis y un desenlace ligeramente diferente y enriquecido, para que hasta el mayor de los fans pueda quedarse con la sensación de haber jugado a algo nuevo.

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Lo primero que llama la atención en Ratchet & Clank es lo bien que luce su apartado técnico. Es un juego de cielos azules que desprende colorido desde el primer momento. El modelado de Ratchet, por ejemplo, es fantástico, y en planos cortos se aprecia con facilidad el volumen de su pelaje. Este lombax también es más expresivo que nunca, y gracias a la limpieza y nitidez de lo que le rodea perderemos varios minutos posando en sitios estratégicos del escenario para llenar el disco duro de capturas. Volvemos a visitar planetas ya conocidos, como era de esperar, aunque la aventura poco a poco toma otros derroteros respecto al original para presentarnos decorados inéditos. Estos, de gran belleza y contraste, también aprovechan la potencia de la consola para llenar el vacío de antaño con una cantidad ingente de elementos móviles. Es un juego que entra por los ojos, y al menos en lo personal ha conseguido que eche de menos la vuelta de los “juegos de mascotas”.

En cuanto a las mecánicas de juego, éstas no han cambiado demasiado. Sigue repartiéndose un 90% para la acción y el resto en plataformas y puzles. El control, por ejemplo, es bastante ágil, ayudado sobre todo por las geniales animaciones de los dos protagonistas, y pese a no ser un juego excesivamente variado, sabe manejar el ritmo con maestría para que no nos cansemos en ningún momento. Hay muchos movimientos nuevos que facilitan el manejo del lombax, y aunque tengamos un buen recuerdo de 2002, las mejoras son más que evidentes y necesarias. Esta saga también ha destacado desde la primera entrega por la imaginación de Insomniac, sus desarrolladores, a la hora de diseñar armas. En esta nueva incursión podemos disfrutar de pistolas que lanzan fuego, granadas de todo tipo y rifles de precisión, pero también de artilugios tan divertidos como el Marchitrón, una bola de discoteca que hace bailar a cualquier enemigo (jefes finales incluidos), el Pixelador, un fusil que convierte a sus víctimas en un sprite, o el Ovejeitor, que como podéis imaginar transforma en oveja a todo el que ose cruzarse en su camino. Tampoco falta el T.A.U.N, el arma más poderosa de la galaxia, que también varía aquí en forma y uso, como en cada juego de la saga. El trabajo de diseño vuelve a ser fenomenal, y rezuma esa frescura que siempre ha tenido una serie que en su día fue subtitulada como “armados hasta los dientes”.

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Todas las novedades de esta edición se han centrado en mejorar el ritmo, arreglar los accesos a menús y actualizar la interfaz y control a 2016. Se ha incluido un sistema de cartas para los que adoran coleccionar cualquier cosa en un juego, pero más allá de eso se mantiene la simpleza en el desarrollo del personaje. Las armas mejoran conforme las usemos sin que tengamos que hacer nada más, y con la recogida de raritanio podremos hacer que sus atributos den un salto de calidad. Es un sistema sencillo y bastante pasivo para lo que estamos acostumbrados en juegos actuales, lo que va en consonancia con las intenciones de Insomniac: cambios mínimos que no estropeen el cuadro. No faltan las innumerables hordas de enemigos que nos proporcionan guitones, la moneda del juego, y por lo general los niveles suelen ser bastante lineales. Hay secretos y áreas ocultas, por supuesto, pero su descubrimiento no exige que nos volvamos excesivamente locos. De hecho, es un juego que se adapta perfectamente a la categoría de lanzamiento para todos los públicos, aunque eso sí, sin decantarse por ningún rango de edad concreto.

Ante un apartado técnico redondo y unas mecánicas que no chirrían por ninguna parte, solo puedo achacarle errores puntuales. Se trata de una aventura que desborda sentido del humor (está constantemente narrada), y como en otros juegos he encontrado problemas de ecualización. Las voces -en castellano- a veces suenan con un volumen tan bajo que apenas se pueden entender. No solo me ha pasado en medio de un combate con ruido de fondo, sino en escenas cinemáticas directamente sacadas de la película. Nada que no pueda corregir un parche, claro, pero es bastante molesto. Por otra parte, aunque el juego sea bastante variado y se atreva con pequeñas secciones de disparos sobre una nave o de infiltración con puzles llevando a Clank, sí que me habría gustado un punto extra de ambición. He echado de menos una mayor variedad de situaciones, pero si siguen las ventas como hasta ahora (el mejor inicio en el mercado de toda la saga) no me extrañaría que Insomniac tire de la libreta de apuntes para arriesgar con nuevas ideas en una más que posible continuación.

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No quiero terminar esta reseña sin destacar la genial banda sonora, con un tono que al menos en los primeros compases me ha recordado al John Williams más espacial, y por supuesto, solo me queda aplaudir la decisión de Sony de sacar a precio reducido (35€) un juego con unos valores de producción tan altos. No ha tenido una gran campaña de publicidad detrás. De hecho, en las ferias a las que asistí el año pasado siempre se vio acompañado por juegos menores. Por lo que solo queda celebrar que Ratchet & Clank vuelva tan en forma y nos devuelva a lo grande un género tan ignorado últimamente. Sin hacer mucho ruido se ha convertido en uno de los imprescindibles de PlayStation 4. Un exclusivo de lujo al que todos deberíais jugar.

Hemos realizado este análisis gracias a una copia enviada por Sony (¡por fin!)

Análisis Ratchet & Clank
Es bonito a rabiar, un placer para la vistaLas mejoras en el controlSimple y divertido, arriesgando lo justoEl diseño del arsenal, marca de la casa
Problemas en la ecualización del sonidoAlgún tirón ligero en el framerate
8.5Nota Final
Puntuación de los lectores 10 Votos
7.6