Un videojuego, una serie de televisión y ¿una nueva forma de narrar una historia? Esta es la propuesta del más novedoso trabajo de Remedy Entertainment y su principal figura visible, Sam Lake. Quantum Break fue presentado en 2013, pensado para una nueva generación de consolas todavía por salir. Un título ya deseado desde su concepción para una época de ilusiones. Max Payne y Alan Wake, anteriores trabajos de los fineses, nos alentaban a esperar una buena historia que disfrutar en solitario. Un título que habría sido una carta en el mazo de Microsoft capaz de romper la balanza durante los primeros meses de salida de Xbox One que, quizá, ahora en 2016, llega un poco tarde a la fiesta. ¿Es Quantum Break el juego que tanto ansiábamos?

Todo empieza con Jack Joyce (interpretado por Shawn Ashmore). Aunque siendo sinceros y tras haber completado el juego, todavía no sé quién es Jack realmente. A diferencia de Max Payne, un personaje con el que rápidamente todos conseguimos conectar y empatizar, no he entendido a Jack pese a pasar 8 horas juntos. No sé nada sobre su vida anterior, ni por qué se ve metido en este lío, ni por qué le es tan fácil dejar un reguero de muerte a su paso pese a sus poderes, pero a esto último ya llegaremos.

No quiero que esto se malinterprete, sé que es un videojuego. Pero también estamos ante una propuesta narrativa. La historia de Quantum Break lleva el 50% del peso del juego y si esto fuese una serie (en parte lo es) o una película, sería algo que criticaremos objetivamente. Es posible que se le dé algo de contexto a Jack en algunos de los coleccionables (u objetos narrativos como se les denomina en Quantum Break) pero la verdad es que no me los he leído. Hay más de cien de estos, algunos compuestos exageradamente largos para lo que cabría esperar. Para mí el único formato que funciona es el de las cintas de Bioshock, el resto es demasiado tedioso.

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En la lista de cosas que sí sé sobre Jack tengo apuntado que tiene un hermano muy listo (Will, interpretado por Dominic Monaghan) y un amigo de toda la vida (Paul Serene, interpretado por Aidan Gillen) que al mismo tiempo es el dueño de Monarch Solutions, una importante empresa de I+D. Ambos trabajan juntos desarrollando algo que lo cambiará todo: una máquina del tiempo. El comienzo del juego que me recordó en cierto modo al de Half Life, un experimento termina no saliendo tan bien como sus responsables esperaban. A raíz de este contratiempo suceden varias cosas que sientan las bases del juego: 1. El tiempo como objeto sufre una fractura y si no se soluciona pronto, todo se irá al traste. 2. Will sabía que esto podría suceder y quería cancelarlo, al menos ya estaba trabajando en un plan de contención. 3. Jack y Paul ganan ciertos poderes relacionados con el manejo del tiempo debido a la exposición directa de la energía que libera el experimento fallido. 4. Monarch Solutions y su ¿ejército privado? pretenden enterrar el incidente a cualquier precio.

La estructura de Quantum Break se divide en cinco actos y cuatro uniones (Junctions). Durante los actos, tomamos control de Jack y somos testigos de los acontecimientos desde su punto de vista, el del héroe. Por el contrario, Remedy ha hecho un uso interesante de los junctions para ponernos brevemente en la piel del villano principal, Paul Serene, y al mismo tiempo dar forma al desarrollo de la historia. En estos tramos se plantea una decisión con diferentes implicaciones gracias al poder de Paul que puede vislumbrar cómo se desarrollará el futuro, forzándonos a elegir uno de los dos caminos. De esta forma entra en juego la serie de televisión con actores de carne y hueso producida por Microsoft Studios y Lifeboat Productions. Estos cuatro capítulos de entre 20 y 25 minutos de duración completan la historia desde el punto de vista del personal clave de Monarch, es decir, los malos, donde veremos muchas caras conocidas de anteriores trabajos en televisión como Juego de Tronos o Fringe.

Estos episodios de la serie son dinámicos y varían en función de aquellas decisiones que hemos ido eligiendo e incluso de algún coleccionable encontrado durante el tiempo de juego con Jack. La serie de por sí no es algo rompedor, más allá de su dinamismo ya explicado. Correcta pero imprescindible para entender el avance tanto del juego como del argumento global. Mi problema con la serie no es la serie en sí, si no lo que supone: tener que ver un capítulo de una serie de 20 minutos cuando en realidad supuestamente estoy jugando a la consola. Rompe el ritmo. En mi caso que solía hacer una pausa de juego entre actos, el hecho de tener un nuevo episodio esperando antes de continuar no era algo alentador. Soy consumidor diario de series y me encantan, más que el cine incluso, pero cuando quiero jugar, quiero jugar. Sí, se ofrece la posibilidad de ver los capítulos más tarde si así lo prefieres, pero no está pensado para hacerlo de esta manera. No si quieres enterarte de lo que está pasando.

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Pero volvamos a Jack. El experimento ha fallado, onda expansiva de algún tipo de energía o radiación, poderes para los afortunados asistentes. Así de este modo nuestro héroe a la fuerza va ganando más y más habilidades conforme pasa el tiempo. Una burbuja que congela el tiempo en su interior, un desplazamiento para esquivar o una especie de acumulación de energía a modo de granada, entre otros. Unos cuantos poderes que habrá que combinar de forma inteligente junto con un arsenal de armas de fuego variadas para derrotar al enemigo. Vaciar cargadores sin más no trae nada bueno. Hay que moverse y mucho. Además estos poderes pueden mejorarse recogiendo fragmentos coleccionables repartidos por el mapa que, aunque es todo bastante lineal, invita a la exploración de unos escenarios bastante bien ambientados y mimados.

Lo que más me ha gustado es el combate, realmente he disfrutado de los encuentros. No entiendo por qué una empresa de investigación y desarrollo tiene un ejército de tal envergadura y poder armamentístico. Pero he disfrutado poniendo a prueba todos los poderes y combinándolos a mi antojo para acabar con ellos. La música, el frenetismo de moverse a toda velocidad para sorprender y atacar al enemigo, los efectos de luces y partículas. Lo mejor del juego. Lástima que no haya más combates, aunque hacía el final se incrementa la intensidad de los encuentros.

El punto negativo es que las batallas me recuerdan demasiado a Infamous: Second Son. Casi me han obligado a ello. Si al hecho de tener poderes, el sumas que los soldados de Monarch se parecen en cuerpo y alma a la unidad de Infamous encargada de apresar a los conductores. Por un lado vestimenta negra y amarilla, por otra algunos de los enemigos usan trajes especiales para tener los mismos poderes que Jack. Y no es que Infamous haya sido quien inventó la rueda, es que Quantum Break no ofrezca nada nuevo en esta ocasión. Al fin y al cabo es lo que es esperamos de Remedy, ¿no?

Cuando no hay enemigos ni disparos de por medio, Quantum Break se transforma en un juego de plataformas en el que jugar con el tiempo es la pieza clave, al estilo de Braid. Los puzzles son sencillos de resolver. Normalmente consiste en rebobinar el tiempo en un punto dado (aparece un icono donde puedes hacerlo, no es a voluntad) y alguna plataforma se recupera o se cae, para así permitir el paso. Algo que está bien para aportar variedad y que no se convierta en un Gears of War, en el mejor sentido de la frase. Hay escenarios muy jugosos, algunas fases en el que el tiempo está congelado con personas u objetos flotando en el aire que crear situaciones únicas para hacer una captura tras otra. Ahí es donde vuelve a destacar el juego.

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En términos de potencia y números, para aquellos que ponen el grito en el cielo por cada título que no alcanza los preciados 1080p y 60 imágenes por segundo, Quantum Break no es la referencia gráfica de Xbox One. No sobre el papel. Ya se desató la polémica hace unas semanas. Que sí 720p, que sí reescalado 1080p. En serio, da igual. El juego luce espectacular en la mayoría de situaciones. Los efectos de los poderes y el tiempo congelado con partículas flotando por todas partes crean una ambientación que entra fácil por el ojo. Además está el aspecto de las expresiones faciales, capturadas directamente de los propios actores que dan vida a los personajes, que son bastante impresionantes. Exactamente lo mismo sucede en las animaciones corporales, aunque molesta la ausencia de fluidez en la animación de apuntado desde la posición de reposo, ya que no existe. Jack aparece apuntando directamente al pulsar el gatillo correspondiente. Se hace raro.

TL;DR: Quantum Break ofrece una aventura en tercera persona clásica. De las de disfrutar uno en casa con la compañía de uno mismo. Lo dicho, los combates son una gozada. Se suma al carro de elige tu propia aventura pero sin saltar de lleno a la piscina. Las decisiones cambian la historia pero no esperemos un juego totalmente diferente en sucesivas partidas. Una historia que no está contada de la forma más amigable posible y, seguramente, no logremos entender la trama hasta casi el final de juego. Pero intenta innovar en el género narrativo, reemplazando las largas cinemáticas de Kojima por una serie de casi 100 minutos de metraje dentro del propio juego. Está por ver si sienta un precedente.

Este análisis se ha realizado con una copia proporcionada por Xbox España para Xbox One.

Análisis Quantum Break
Los combates son espectaculares y divertidos. Invita a jugarlo varias veces. Hacen falta más títulos así para jugar en solitario.
La serie de televisión no resulta atractiva. Las mecánicas de juego no innovan. Debería haber salido en los primeros meses de vida de One.
7Nota Final
Puntuación de los lectores 16 Votos
7.3