No soy un gran fan de Plants vs. Zombies, pero como seguramente os habrá pasado a muchos de vosotros, lo acabé jugando de manera compulsiva cuando debutó en móviles allá por 2010. Recuerdo perfectamente el auge de los “tower defense”. Prácticamente dos de cada tres juegos para smartphone se sentían cómodos coqueteando con este género, pero la obra de Pop Cap destacaba por encima del resto. Sobresalía especialmente por su diseño artístico, tan desenfadado como simpático, y aunque desde fuera pudiera parecer demasiado infantil, sacaba pecho gracias a su gran sentido del humor y a la complejidad de las fases más avanzadas. Tuvo una secuela un par de años más tarde, aunque ahí ya le perdí la pista. No recuerdo bien el porqué de mi desinterés, pero imagino que lo acabé encasillando al lado de Angry Birds y sucedáneos.

Pero aquí no vengo a hablar de defender la torre (o el jardín, más bien), sino de su spin off Garden Warfare, un soplo de aire fresco para los juegos de acción que ya dio la sorpresa hace tan solo un par de años. Los que nos preguntamos por qué EA dedica tantos minutos a este juego en sus conferencias tenemos una respuesta más que obvia: es todo un éxito. Y ojo, no lo es por casualidad, sino porque es un gran juego. Su secuela, el título con el que he compartido las tardes de las últimas dos semanas, es un ejemplo de cómo destacar en un género trillado haciendo las cosas con gusto. Los que disfrutáis de Splatoon me entenderéis perfectamente: este Garden Warfare 2 es un juego accesible pero no exento de desafío, se ve y se juega de fábula, y por suerte trae contenido de sobra para el que no sea ducho en multijugadores competitivos.

La mayor novedad de esta secuela es la inclusión de un terreno llamado el Patio. Un mapa considerablemente grande dividido en dos zonas: la de las Plantas y la de los Zombis. Dependiendo del bando que escojamos tendremos un refugio en el que podremos elegir qué modo jugar, y una zona céntrica donde confluyen ambas facciones para librar batallas sin otro objetivo que el de divertirnos. Este punto de partida ya deja claro hacia dónde quiere apuntar este Garden Warfare. Pero no solo se queda ahí, sino que por fin tendremos un modo campaña dividido en dos partes, una por cada bando. Esta campaña está compuesta por unas 40 misiones en total, todas presentadas con gran sentido del humor, y aunque la mayoría de ellas están formadas por extractos del modo competitivo, me he llevado alguna que otra sorpresa, como hacer de escolta de la Mazorca a bordo de una especie de AC-130, parodiando aquella famosa misión de Call of Duty.

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El principal problema de esta campaña es que está compuesta por misiones diseñadas para jugar con amigos, y aunque la IA hace un gran trabajo, llegan a ser bastante pesadas por reiteración de mecánicas. No he encontrado la manera de jugarlas en cooperativo, por lo que quizás se lo estén reservando para un descargable próximo o incluso una tercera entrega. De todas maneras, este modo en solitario supone un gran añadido, sobre todo para aquellos que lo echaron de menos en el original. Otra de las novedades se encuentra en el elenco de personajes. Se han añadido seis nuevos, aunque si contamos todos los trajes y combinaciones se disparan las cuentas. Las nuevas incorporaciones son Rosa, Mazorca y Pomelo por el bando de las Plantas y Capitán Mortacho, Supercerebroz y Zombidito por el de los Zombis. Todos cuentan con un diseño tan cuidado como era de esperar, y añaden un plus de variedad para que cualquiera pueda encontrar un estilo de juego con el que sentirse cómodo.

Ya en el multijugador, vuelven las Operaciones de Jardín, un modo horda para disfrutar en solitario, con amigos a través de internet o incluso a pantalla partida, y el competitivo, que vuelve a inspirarse en Battlefield y Call of Duty para adaptar modos tradicionales con un toque especial. Me refiero, por ejemplo, a Absorción de territorios, el modo Asalto de toda la vida, en el que vamos capturando bases para hacer retroceder al rival. También contamos con el clásico capturar la bandera, aquí con un gnomo de jardín, y combates a muerte con o sin modificadores. Contenido de sobra para dar horas y horas de diversión, y que ahora nos recompensará con monedas por casi cualquier acción que realicemos, para luego canjear por sobres que irán desbloqueando mejoras, trajes y personajes, juntando de nuevo con gran acierto el componente de acción con el de los coleccionables.

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A nivel técnico sigue siendo impecable gracias a sus 60 fotogramas por segundo y a la genial dirección artística. Es un juego que se ve y se siente fluido, redondo en todos los sentidos, y que hace de funambulista con gran maestría entre la acción más hardcore y la accesibilidad para todos los públicos. Sigue adoleciendo de falta de contenido, o por lo menos me ha dejado esa sensación, ya que los modos fuera del multijugador me parecen poco inspirados, y tiene pinta de que estamos en plena transición de cara a una campaña en condiciones. También sufre de un gran desequilibrio entre personajes que a estas alturas debería haberse corregido, porque por ejemplo con un equipo lleno de Rosas no hay zombi que sea capaz de ganar.

Plants vs Zombis: Garden Warfare 2 es un gran juego de acción, un lobo con piel de cordero como lo ha sido Splatoon, que puede sorprender a propios y extraños por su aparente simpleza, pero que esconde unas mecánicas impecables que pueden dar cientos de horas hasta al jugador más escéptico. No se toma en serio a sí mismo, y ese es uno de sus principales aciertos, por lo que si estáis algo hartos de el shooter serio de turno, quizás en este jardín deis con vuestro juego ideal.

Este análisis ha sido realizado con una copia para PS4 que nos ha proporcionado EA España

Análisis Plants vs. Zombies: Garden Warfare 2
La inclusión del Patio y los nuevos modos de juegoGran diseño de personajes y escenariosEs un juego muy agradable en todos los sentidos
Hay personajes muy desequilibrados que rompen la experienciaNo todo se puede jugar en cooperativo y la campaña es bastante pobre
8Nota Final
Puntuación de los lectores 4 Votos
7.9