El 22 de mayo de 1980 hacía aparición en Japón una de las figuras más emblemáticas del mundo de los videojuegos. Podríamos jugar a adivinar de quién se trata, pero el título y las imágenes seguro que os han dado una pista. Efectivamente, Pac-Man ha cumplido 35 años y para celebrarlo Bandai-Namco va a lanzar este verano un nuevo juego para dispositivos móviles de la mano de Hipster Whale, los creadores del exitoso Crossy Road.

Pac-Man 256, así se titula la última aparición del tragabolas amarillo, es un magnífico homenaje al glitch -error- que aparecía al llegar a la pantalla del mismo número, 256, haciendo imposible continuar jugando. El fallo ocurría porque el contador de niveles estaba almacenado en una variable de 8 bits, que va desde el 0 hasta el 255. Al sobrepasar el espacio de memoria reservado, otras partes del juego se veían gravemente afectadas. En este caso se intentaban dibujar 256 frutas en el escenario, siendo el resultado es la catástrofe de la imagen. 

En cualquier caso, completar dicha cantidad de niveles requería unas seis horas de juego ininterrumpido y, sobre todo, mucha habilidad al stick. Algo fuera del alcance de la mayoría de los mortales, especialmente para un servidor, que nunca ha llegado a terminar más de dos laberintos seguidos. Así que Pac-Man 256 es una forma mucho más sencilla y amigable de imaginar esta situación, ya este famoso fallo de programación es la base del nuevo juego.

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La primera sensación de Pac-Man 256 es que estamos en casa. Todo es familiar. El propio Pac-Man, los fantasmas de colores, las píldoras blancas y las frutitas. Volver a casa tras una larga temporada es una sensación agradable, así es como se siente la última aventura de nuestro viejo amigo pese a la nueva vuelta de tuerca.

Si has jugado a Crossy Road enseguida identificarás la relación entre ambos: el escenario. Se ha reemplazado ese laberinto cuadrado y cerrado que todos conocemos por una versión isométrica e infinita del mismo. Siempre avanzando y cada vez más complicado, pero sin horizonte a la vista y con el objetivo de alcanzar la mayor puntuación posible, como es común en las plataformas móviles.

Pero, eh, ¿qué es eso que viene por detrás? El glitch. En Pac-Man 256 no sólo tienes que vigilar el movimiento de los fantasmas para evitar su misma ruta, tal y como sucede en la versión clásica del videojuego. Además, y para que no te duermas en los laureles, el glitch avanza inexorable, con sus scanlines, devorando los bits del escenario y al jugador, si no avanza lo suficiente rápido. Aunque rara vez he muerto a sus manos, quedando relegado como una mera curiosidad, y son los fantasmas quienes lideran claramente el marcador.

pacman256-small

Pac-Man 256 se trata de un título F2P (free-to-play) pero de aquellos donde pagar es algo realmente optativo, y no es necesario hacerlo pasar divertirse. Existen dos conceptos diferentes de divisa en el juego. Por un lado están los créditos, su cantidad está limitada hasta un máximo de seis créditos y se consume uno cada vez que comienzas una partida con poderes, ahora llegaremos a eso, y se reponen uno a uno cada diez minutos. También es posible continuar la partida una vez si morimos, pero esto consume otro crédito. ¿Qué pasa si agoto mis créditos? Nada, puedes seguir jugando tanto como quieras, pero sin poderes.

Los poderes le añaden cierta gracia a cada partida, añadiendo variedad e incrementando las posibilidades de alcanzar una partida más fructuosa. Existen hasta 16 power-up diferentes, tales como hacer a Pac-Man gigante y que pueda matar fantasmas, lanzar un rayo para poder matar fantasmas, poner bombas para acabar con los fantasmas que te persiguen… Nos hacemos a la idea, ¿no? Estos poderes pueden ser mejorados mediante el uso de monedas que recogeremos en el laberinto y/o visionando vídeos de publicidad. Aquí es donde entran los pagos dentro de la aplicación, ya que es posible comprar monedas, pero tal y como he mencionado, es totalmente opcional.

35 años después, Pac-Man 256 ha sabido adaptarse a las nuevas plataformas y mercados manteniendo la esencia jugable de las máquinas arcade donde nació, sin pervertir o insultar a una de las figuras más icónicas de los videojuegos. Este nuevo Pac-Man resulta un juego sencillo pero muy entretenido. Sin pretensiones de revolucionar un mercado superpoblado pero ideal para partidas cortas en esos momentos ociosos del día.

Análisis PAC-MAN 256
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