Antes de comenzar lo mejor será poner las cartas sobre la mesa: no suelo consumir juegos de coches/carreras. De verdad que me encantaría hacerlo, cuando veo alguna imagen o vídeo de títulos como Forza Horizon o Driveclub me surge la imperiosa necesidad de darle un tiento ya que este género siempre destaca en lo técnico, pero sé la simulación (en mayor o menor medida) que no es lo mío y terminaría frustrado.

Con la saga Need for Speed en cambio tengo otro tipo de relación. Su estilo arcade es perfecto para mí. He crecido con ella, siendo Underground de PlayStation 2 el punto álgido en nuestra relación. El nuevo Need for Speed, a secas, me atrae desde su anuncio. Probablemente por su posible semejanza sobre el papel con aquel título con el que pase tantas horas. ¿Es este reinicio el juego que llevo buscando desde 2003? no, pero podría haberlo sido.

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Este año ha habido varios juegos que han apostado de nuevo por usar FMV (Full Motion Video). El brillante interrogatorio de Her Story, Guitar Hero Live nos hacía vivir como nunca un concierto y ahora Need for Speed nos hace los protagonistas de un blockbuster buenrollero de Fast & Furious en perfecto castellano y con un doblaje bastante digno.

Es un argumento simplón, pero no como algo negativo, ya que no es necesaria una trama donde haya un policía encubierto, una guerra de bandas y mucho menos sed de venganza post-traumática. Es un grupo de gente que se dedica en cuerpo y alma a sus coches y a las carreras urbanas. Quieren darse a conocer, subir sus vídeos a la red, conocer a sus ídolos y, sobre todo, pasarlo bien. Incluso beben agua y bebidas energéticas cuando se van de fiesta. Eso sí, son tan buenos colegas que están obsesionados los unos con los otros, no hay espacio personal. El móvil no deja de sonar en ningún momento del juego. Nunca, una llamada tras otra. “¿Qué haces?”, “¿por qué no vienes?”, “Vamos a quedar”. No puedo hacer suficiente hincapié en este texto sobre los cansino que es el teléfono. En el garaje, en el modo libre, durante una misión, siempre. A veces incluso te llama la persona contra la que estás corriendo para hablarte de cualquier cosa ajena a la carrera actual.

El grupo está formado por cinco integrantes que son quienes te asignarán los retos y misiones durante el modo historia. Cada uno de ellos identificado por un color y, casi siempre, un mismo tipo de prueba. La clásica carrera de posiciones, una contrarreloj o sprint, pruebas de estilo y derrapar en solitario o en compañía. Los eventos son variados y en general sencillos, excepto el tren de derrapes o lo que es lo mismo: ocho coches intentando derrapar en cadena en una carretera de dos carriles y con tráfico. Un desastre, es la prueba que más he odiado y repetido hacía el final del juego. He echado en falta una contrarreloj con checkpoints de tiempo y el clásico drag de Underground.

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Existe además un último tipo de reto, forajido, que es mezclar todo lo anterior con la pasma en los talones. Lo que nos lleva a hablar de la policía de Ventura Bay, un clásico de Need for Speed. Lo que cabe esperar es lo que hemos visto anteriormente: persecuciones a toda velocidad, bloqueos de carretera o bandas de clavos para los casos más extremos. De hecho todo esto existe en NFS pero es casi una anécdota. En varias ocasiones se nos encomienda la misión de jugar con la policía durante un rato, lo que implica dos problemas: primero encontrar el único coche patrulla que, dada mi experiencia, debe haber en la ciudad por lo complicado que es dar con ellos. Segundo, mantenerlos tras de ti. Aún con un nivel de búsqueda alto es frustrante lo ineptos que pueden llegar a ser. En mi caso he tenido que detenerme en numerosas ocasiones para no perderlos antes de tiempo. 

Por lo que más disfruto los títulos de Need for Speed es porque la conducción es justo lo que yo necesito. Me puedo permitir el lujo de cometer algún que otro error y aún así remontar la carrera. El nivel perfecto de arcade. Esta edición permite balancear los ajustes del coche fácilmente entre agarre y derrape, sin tener que prestar atención al nivel de presión de las ruedas u otros valores técnicos que yo no sabría configurar. La opción al detalle está ahí para quien se atreva, yo voy a tiro hecho. Pese a que el juego te permite llevar el coche nivelado para agarre, donde no sólo no derrapa sino que apenas gira a altas velocidades, es casi obligatorio ajustar el derrape al máximo pues la mayoría de las pruebas te van a exigir realizar una puntuación alta en este estilo. ¡Qué diantres! Mola muchísimo como han implementado los derrapes. La sensación de ir a 300 Km/h, llegar a una curva muy cerrada y con un sólo toque al gatillo el coche empieza a patinar de forma casi milagrosa, salvando la curva sin chocar.

Pero hablemos de uno de los puntos más importantes: los coches y sus opciones de tuning. En total tenemos unos 50 coches a elegir en una combinación bastante heterogénea desde un Golf del 76 hasta un BMW M2 que saldrá el próximo año. Ferrari, Lamborghini, Nissan, Mazda son algunas de las muchas marcas que encontraremos. Según ha dicho EA, se pueden esperar más modelos en los próximos meses totalmente gratuitos, cosa que es de agradecer. El problema es que a la hora de comprar un coche no dan ningún tipo de información sobre su rendimiento y/o opciones de customización. Esto no invita a realizar la inversión. He llegado a comprar un par de modelos que, tras haberlos mejorado, eran todavía inferiores al coche que ya poseía. Puedo vender el coche después, pero pierdo dinero por el camino. Unas estadísticas como velocidad máxima y potencia, algo bastante básico y primario sería de gran ayuda. No es que esté pidiendo un añadido agradable, es que no sé por qué no está ya.

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Vamos con el tuning visual del Need for Speed. La cantidad de piezas que se pueden personalizar en los coches es bastante extensa. La primera vez que entras al editor y ves todas las opciones es como ¡wow!. Faros, retrovisores, todos los faldones, alerón, llantas, etc. Básicamente todo cuanto podemos imaginar. Ahora viene el gran “pero”. Por un lado está que de algunas piezas, como el guardabarros delantero, únicamente hay dos modelos a elegir. Vale, no pido 20 diferentes como podía haber en Underground pero dos se me antoja corto, especialmente cuando me estás diciendo que mi Subaru BRZ no es compatible con ninguna de ellas. Otros coches, como el Ferrari F40 no aceptan ningún tipo de modificación sobre su carrocería más allá de color y vinilos, ni siquiera las llantas. Entiendo perfectamente que trastear con un F40 puede ser hasta pecado en según qué ambientes, pero estamos en un Need for Speed gamberro donde el tuning es uno de sus principales reclamos. Déjame modificar los coches o ponme coches qué pueda personalizar hasta el extremo de lo más garrulo.

La segunda parte es la que no se ve pero se siente, las piezas de rendimiento. Al igual que la parte visual, en rendimiento podremos modificar desde el propio motor hasta las abrazaderas que lo sujetan. Es bastante sencillo, la siguiente pieza desbloqueada siempre es mejor que la anterior. Algunas se consiguen mediante misiones otras subiendo de reputación. El problema es que entre esta lista de 20 opciones, literalmente, no te notifica cuando tienes piezas nuevas y por tanto mejores. He tenido que hacer la labor de recorrer la lista entrando en cada una de las categorías para comprobar si hay novedades en más ocasiones de las que me gustaría. De nuevo, una pequeña notificación de alerta me habría ahorrado muchas idas y venidas. En cualquier caso los coches llegan a niveles extremos, yo terminé el juego con un Mercedes-AMG GT que alcanza los 374 Km/h con una potencia de 1100cv. De locos.

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Me he dejado para el final lo que para mí es la decisión de diseño que más repercusión tiene y al mismo tiempo no le encuentro ningún sentido. Need for Speed requiere conexión permanente a Internet. Esto ya sucedía en The Crew (Ubisoft, 2014) pero al menos aquí tenía una razón de ser con los eventos online y la hermandad. Aquí no, ninguno. Al entrar a la partida desde el menú principal, el juego nos conectará directamente a un servidor donde habrán hasta ocho personas. El problema es que nuestra interacción con ellas es anecdótica. Únicamente podemos verlos pasar, o colisionar con ellos si queremos un poco de contacto humano. El modo competitivo es casi un chiste. Cuando pasas cerca de otro jugador a una velocidad similar, puedes retarlo en un evento dinámico. Entonces, ¿para qué un modo online permanente? Para nada, aparentemente.

De verdad, tenía muchas esperanzas puestas en la nueva entrega de la saga. Hacía ya algunos años que había perdido el rumbo y este reinicio era la oportunidad perfecta para encarrilar de nuevo la franquicia. No es un mal juego, de hecho resulta bastante divertido. Seguro que vuelvo si añaden más contenido o corrigen ciertos errores. Yo lo he devorado y he permanecido enganchado durante 15-20 horas de juego que se tarda en completar la historia y subir al nivel de reputación máximo. Pero tiene decisiones absurdas como el tema del online, carencias en el tuning y es realmente molesto con el dichoso teléfono de los coj***s.

Para este análisis hemos utilizado una copia de PlayStation 4 facilitada por EA. 

Análisis Need for Speed
Un espectáculo visual. Una conducción arcade muy satisfactoria. Completamente en castellano. Es doblaje es bueno.
Requiere conexión permanente sin motivo real.El teléfono no deja de sonar nunca. Es realmente molesto. Las piezas visuales de tuning son muy limitadas. La policía es casi inexistente e inútil.
6Nota Final
Puntuación de los lectores 7 Votos
6.1