He pasado los últimos 10 meses de mi vida esperando este momento. Al mismo tiempo, no quería que llegase, pues significaba que terminaría algo que me importaba. Jugué el primer episodio de Life is Strange sin ningún tipo de motivación, por compromiso más que otra cosa. Pensaba que el género de las aventuras gráficas modernas estaba atascado, que sería un mero clon en un aburrido mercado dominado por Telltale Games. Qué malas pasadas nos juegan los prejuicios en algunas ocasiones. Tras completarlo tres horas después, estaba emocionado.

El equipo francés encargado de Remember Me, Dontnod, lanzó a principios de año su propuesta de aventura gráfica capitulada que rápidamente recibió una fabulosa acogida entre prensa y jugadores. Life is Strange representa un soplo de aire fresco, una nueva forma de hacer y contar las cosas en una categoría que parecía no dar más de sí. Por supuesto no es algo que Dontnod haya inventado, ellos cogen prestada el testigo que Telltale parece haber abandonado en un cajón para soltar todo aquello que tienen que decir.

Life is Strange se siente un producto, una obra, hecha con muchísimo cariño. Desde sus personajes hasta su música. Un conjunto de elementos que se han creado con mimo, cuidando los detalles. Prometieron que habría seis semanas entre episodios, y al final han habido hasta tres meses de espera entre capítulos para conocer el cierre. Pero ¿sabes qué? Nadie se ha enfadado con ellos. Dontnod ha conseguido que los jugadores sientan el mismo cariño que ellos por su juego y si era el tiempo que necesitaban para completarlo, adelante. El resultado final ha sido soberbio.

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Arcadia Bay es el pueblo costero y de ficción de Oregon, Estados Unidos, donde el juego toma lugar. Una localización que juega su papel importante, así como todos sus protagonistas. Maxine Claufield, Max para nosotros, es nuestra protagonista en este drama de instituto adolescente donde todo es mucho más profundo de lo que parece y siempre desde un tono maduro. Max es insegura, introvertida, de las que prefieren observar el mundo a su alrededor a participar en él. Pero también es de las que se preocupa por la gente y los antepone a ellos. Si hay algo que Life is Strange hace bien, extremadamente bien, es definir la personalidad de los personajes. A lo largo del juego intervendremos con varias decenas de ellos, algunos con un papel más importante, otros serán pasajeros, pero todos ellos dejarán una marca de su carácter sobre el jugador.

Como todo drama de instituto americano, encontraremos los típicos clichés en los roles de los protagonistas: el grupito de chicas de la elite encargadas de humillar al resto, el niño rico de papá que posee la escuela, el amigo enamorado de la protagonista, el estricto padrastro exmilitar, etc. El drama está servido. El argumento pasa por las típicas trifulcas que podríamos imaginar, pero a eso hay que añadirle dos factores. Primero, hay una chica que ha desaparecido sin explicaciones o pistas de su paradero, Rachel Amber. Por otro lado, Max va a descubrir que tiene el poder de controlar el tiempo. De volver atrás en el tiempo y cambiar los hechos con todo lo que eso implica, para ser más exactos.

El efecto mariposa o la teoría del caos son conceptos fundamentales para entender esta aventura. Acción, reacción y además desconocida. Esta es la base jugable de Life is Strange. Desde conversaciones sobre el desayuno hasta decisiones que podrían resultar literalmente de vida o muerte de los personajes. Dontnod nos ha puesto entre la espada y la pared en una infinidad de veces. Nos ha forzado a elegir. No veremos una elección entre dos situaciones cómodas, ninguna de ellas lo será. Nosotros debemos ponderar cuál de ellas desencadenará el mal menor. Todo cuando podemos hacer es un control de daños a pequeña escala, conoceremos su efecto inmediato, incluso podemos volver atrás en el tiempo para cambiar la decisión, pero no sabemos cómo afectará la decisión final en el futuro. Y te aseguro que afectará.

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Presenciamos la clásica estructura de presentación, nudo y desenlace dividido en cinco partes. Los episodios evolucionan la trama y el tono de los mismos. Algunas situaciones nos sacarán una sonrisa, porque estamos ante situaciones de la vida por la que todos hemos pasado. Otras nos pondrán un nudo en la garganta. Situaciones donde no queremos vernos y que quizá no seamos capaces de resolver. Hay títulos como Journey, This War of Mine o incluso Gome Home que me han metido de lleno en la historia mediante la empatía, pero nunca de la forma que he vivido en Life is Strange, donde he llegado a tener un par de lágrimas en las mejillas en varios momentos del capítulo final.

Es difícil dar una conclusión a una historia. Es difícil aceptarla como espectador, pero todavía más cuando te has involucrado en ella de la forma que lo hemos hecho en Life is Strange. Ya que la Max que hemos impersonado es, al fin y al cabo, lo que creemos que sería su personalidad y carácter mezclado con nuestra propia forma de ser. Ya que somos nosotros quienes decidimos no coger aquel teléfono cuando estaba sonando, o cuando decidimos intervenir en lugar de quedarnos en la sombra. Pero a mí vais a tener que meterme en el saco de personas que piensan que es un broche de oro a una trayectoria impresionante. Es de los productos de entretenimiento (sea pelicula, serie, novela o juego) que más rápido he conectado.

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Hay un momento justo al principio del primer capítulo en el que Max sale de clase, se pone los auriculares y empieza a sonar Obstacles de Syd Matters mientras recorre la academia. Es posible que sea uno de mis microfragmentos favoritos de 2015, de los que se quedan grabados a fuego. Life is Strange tiene muchos detalles así. El juego brinda momentos en los que simplemente sentarse a observar el escenario con su melancólica banda sonora de fondo y mientras nos metemos dentro de la cabeza de Max a escuchar sobre todo aquello que está viviendo.

Si tuviese que elegir un sólo juego de 2015, me quedaría con Life is Strange. No quiero decir con esto que me parezca el mejor juego del año, pero sí que diría que es el juego revelación. Ese lanzamiento que pasa desapercibido y resulta ser un diamante en bruto. Yo mismo lo empecé reticente, aburrido de un género que ya vivió mejores tiempos, pero desde el primer minuto Life is Strange se siente diferente y especial. Casi como una serie televisión que nos ha brindado momentos que muchos de nosotros no olvidaremos. Uno de esos juegos que nos invita a reunirnos en Twitter y/o foros para comentar las decisiones y consecuencias. Life is Strange se ha ganado el derecho a una secuela, pero ojalá que no sea así.

Hemos usado para este análisis la versión de PlayStation 4, comprada en la Store de PSN.

Análisis Life is Strange
Un argumento que atrapa y emociona.Un soplo de aire fresco al género.Su protagonista y resto de personajes,
Por ahora, está totalmente en inglés.
9Nota Final
Puntuación de los lectores 18 Votos
8.5