Nueva (aunque no tan nueva ya) generación de consolas, nueva rama en el árbol genealógico de la familia Fénix y nueva trilogía a cargo de un nuevo estudio de desarrollo. Todo en Gears of War 4 apunta a que estamos estrenando zapatos nuevos con motivo del décimo aniversario de una de las franquicias más populares de la consola de Redmond. Pero, siendo está la quinta entrega que vemos en diez años, ¿son realmente nuevos estos zapatos o simplemente han limpiado los que ya teníamos?

En enero de 2014, Microsoft se hizo con los derechos de la licencia de Gears of War que hasta ahora había pertenecido a Epic Games para encargarle a su propio estudio canadiense, The Coalition, el futuro de uno de los pilares centrales de Xbox. No es fácil ser el encargado de continuar el trabajo de otro, y menos si ese otro es Epic y CliffyB, pero los de Vancouver demostraron que eran capaces de tomar las riendas con Gears of War: Ultimate Edition. Una remasterización tan necesaria como bien acabada. Un excelente punto de partida para empaparse del que será su trabajo durante los próximos muchos años. El rey ha muerto, larga vida al rey.  

Debo mencionar que mi experiencia se centra principalmente en la campaña y modo Horda pese a que un gran porcentaje de los compradores de Gears of War 4 invertirán la mayor parte del tiempo en sus diferentes modos online. Esta decisión se basa en múltiples motivos: hay un nuevo protagonista y una nueva historia que contar (al fin y al cabo estamos ante un reinicio de la saga), siempre he disfrutado más de la experiencia cooperativa de Gears of War y, por otro lado y más importante, estos días ha sido muy complicado, por no decir imposible, encontrar una partida de enfrentamiento online. Intentaré actualizar mi opinión sobre el conjunto del juego en cuanto sea posible probarlo en condiciones todas sus facetas.

gears-of-war-4-01_10_2016-13_52_50-min-min

Como buen reinicio de serie que se precie, Gears of War 4 aprovecha su prólogo para hacer del tutorial una recapitulación de los eventos ficticios que la humanidad padeció hace ya 25 años. Mediante una serie de flashbacks en los que encarnamos al típico gears anónimo con casco que siempre muere, revivimos algunos de los eventos clave de la extenuante invasión Locust para reflejar cómo de cerca estuvimos de perderlo todo. Una intensa clase de historia para aquellos que se asoman por primera vez a este particular apocalipsis.

Un cuarto de siglo de paz da para que una nueva generación pueda crecer ajena a las penurias que sus padres vivieron, y ese tono más jocoso y despreocupado se marca en el carácter de los personajes. JD (James, hijo de Marcus Fénix), Del y Kait viven sus aventuras, por duras que sean, con un chascarrillo en la lengua, y aunque es cierto que Gears of War siempre ha contado con ese humor de camaradería militar, es notable que la nueva entrega ha bajado su nivel de sobriedad en tono verbal y visual. Hay colores como verde, azul y rojo en muchas de las fases, más allá del gris y marrón que ofrecían los escombros de las ciudades destruidas. A partir de ahí no hay nada destacable en el argumento de la campaña, no de forma peyorativa pero únicamente es una excusa más para que el mundo se vaya a la mierda de nuevo. Es el inicio de una nueva trilogía donde un enemigo que se daba por muerto vuelve a dar guerra. Tampoco hay mucho más que contar.

Gears sigue siendo Gears: cobertura, disparar, siguiente cobertura y volver a disparar. El núcleo del juego no ha cambiado prácticamente nada desde su primera entrega allá por 2006, pese a que el desarrollo ha cambiado de manos. Alguien me dirá que esto es Gears of War y eso lo que hay. Es verdad, pero, quizá, reutilizar la misma fórmula durante 10 años puede llegar a resultar monótono. Porque ya conocemos de sobra el diseño de niveles y cuando vemos un espacio abierto con media docena de coberturas que no tendrían ningún tipo de aplicación en la vida real, sólo nos queda suspirar y prepararnos para otro enfrentamiento una vez más. Sé de sobra que esta es la dinámica que ofrece la serie pero aun así, cuando llevas diez enfrentamientos seguidos “iguales”, alguno me comprenderá si me quejo porque el onceavo se me hace pesado.

gears-of-war-4-01_10_2016-16_09_51-min

Precisamente los momentos que más me han divertido es cuando Gears of War 4 trata de improvisar con nuevas mecánicas de juego, más trepidantes y espectaculares, que no voy a desvelar ya que realmente el factor sorpresa mejora la experiencia. Pero sí puedo hablar del resto de mejoras introducidas: como un renovado arsenal disponible junto con las viejas glorias ya conocidas. Pese a que terminaremos usando la Lancer el 95% del tiempo, el nuevo set de armas disponibles es bastante variado y rellena los huecos que las armas clásicas no cubrían. Una de mis favoritas es la Enforcer, una especie de railgun que descarga un rayo de energía. Además también está las armas especiales y pesadas que se apoyan sobre coberturas, como el lanza-cuchillas que rebotan, ideal para rebanar Locust como nunca antes.

Se ha introducido un nuevo tipo de enemigo, robots antropomórficos, que podremos encontrar en abundantes cantidades durante la primera parte de la campaña. Los he odiado. Los he odiado porque salen en cantidades industriales, y nunca mejor dicho. Por son muy lentos de matar en su modelos más pesados. Y porque vienen acompañados de unos robots-pelota que te electrocutan que son más cansinos todavía. Al menos han introducido un movimiento bastante útil para jugar a fútbol con ellos y quitártelos de encima de una patada. Pero en serio, creo que mi problema con las primeras horas de campaña es por culpa de los robots. En un inicio de juego lento y repetitivo, pero una vez terminas el acto I (o el II si me apuras) la cosa mejora bastante.

Además del movimiento de patear robots-pelota, ahora es posible ejecutar a enemigos moribundos o que has sacado de cobertura. Un movimiento con el que tengo sensaciones enfrentadas. Es útil porque puedes matar a un Locust algo más rápido de lo normal pero tras haber jugado a DOOM me sabe a poco. No aporta nada. Tienes que exponerte cuerpo a cuerpo mientras varios enemigos te están disparando únicamente por la satisfacción de pegarle una patada en la cara a un Locust. Que no digo que no quede “guay” pero en DOOM obtenías munición, armadura, lo que sea, pero algo que recompense el riesgo expuesto. Creo que es una oportunidad desaprovechada en esta ocasión.gears-of-war-4-01_10_2016-15_51_46-min

Por último respecto a las novedades vistas, está el mini juego estilo tower defense que han introducido en varias ocasiones durante la campaña a modo de tutorial para cuando juguemos al modo Horda que básicamente va de eso, aguantar oleadas. El juego consiste en defender un punto con la ayuda de un fabricador que, a cambio de energía, nos construirá armas, torretas, señuelos o barricadas. Un mini juego de gestión y estrategia acompañado de la mecánica que Gears of War hace mejor: matar muchos bichos.

El modo Horda, clásico ya de la franquicia, no ha cambiado demasiado: aguantar oleadas con más enemigos y más duros conforme alargamos la supervivencia del grupo. Para mí, el modo online (o local) cooperativo más divertido de Gears of War que podremos jugar con hasta cuatro compañeros más. Nunca he sido especialmente forofo de los multiplayer competitivos. Menos todavía en esta saga, siendo honesto. Pero cuando la cosa va de jugar con amigos o desconocidos contra la IA del juego, como es el caso, me lo paso realmente bien y este es un claro ejemplo de ello. Esta edición introduce un sistema de sobres y cartas, al estilo de Hearthstone, con el que modificar la estética de los personajes, de las armas así como habilidades pasivas. Estas cartas tienen diferentes rarezas que permite destruir duplicados para crear nuevas cartas. Un poco dentro de la tónica general de estos últimos años en un gran número de títulos.

gears-of-war-4-04_10_2016-22_15_35-min-min

gears-of-war-4-03_10_2016-19_28_28-min-min

Cambiando de tercio, nos vamos al apartado gráfico. Gears of War solía ser un avanzado a su tiempo. Un titán que lucía con orgullo su Unreal Engine 3 y todos quedábamos maravillados con sus escenarios. Esta vez la franquicia se adapta a los nuevos tiempos para usar Unreal Engine 4, tal y como The Coalition hizo con la versión Ultimate el año pasado. En mi caso he jugado la versión de Windows 10 que está realmente bien optimizado y lo he podido disfrutar en casi las mejores calidades a 60 imágenes por segundo, cosa que le sienta estupendamente bien al juego mientras que en Xbox One corre a 30 fps en el modo campaña. En el modo enfrentamiento sí funciona a 60. La cuarta entrega numerada luce bien, bastante bien, pero no lo pondría en el podio de 2016 en ese aspecto. Hemos visto cosas mejores.

Antes de terminar este texto, cabe resaltar un aspecto curioso y, en parte, decepcionante. El juego viene con audio en inglés (textos en español) y no será hasta el próximo día 1 de noviembre cuando llegará un parche que traducirá el juego por completo. Es una lástima que por cosa de 20 días se penalice a los fans de habla castellana que compran el juego el día de lanzamiento. Aunque algo es algo, ya que Forza Horizon 3 ni siquiera tendrá esa oportunidad.

En cualquier caso, he completado las siete horas que ofrece la campaña en dos sentadas, y aunque bien es cierto que tiene momentos cansinos por repetición, Gears of War 4: la nueva generación, me ha mantenido pegado al mando vaciando un cargador tras otro sin pestañear. El modo Horda sigue siendo el complemento perfecto de esta saga. Es cierto que todo el juego es extremadamente continuista, me habría gustado ver un poco de riesgo. Quizá en el próximo. Pero si me paro a pensar en esta última semana pienso, “oye, pues me lo he pasado bien” y creo que al final es a eso a lo que hemos venido. Feliz décimo aniversario, Marcus.

Análisis Gears of War 4
Echábamos de menos un Gears of WarEl cooperativo localEl modo Horda sigue siendo tan divertido como recordábamos
No arriesga, Gears siendo Gears por quinta vezHay momentos de la campaña cansinos por repetición
8Nota Final
Puntuación de los lectores 21 Votos
2.3