Los habituales del programa ya sabéis de sobra que soy un amante de los juegos de carreras, sobre todo si son de corte arcade. Adoro Sega Rally, Daytona USA, Ridge Racer y todos los imprescindibles de la edad de oro de los denominados “racers”. Ya pedí en su día como capricho personal que volvieran a proliferar, pero evidentemente los tiempos cambian y lo que funcionaba hace años no tiene tanto sentido en la actualidad. Por suerte, hay una excepción que destaca sobre el resto: Forza Horizon. Nació como un complemento desenfadado de la saga Motorsport, pero con el paso del tiempo se ha ido convirtiendo, sin hacer demasiado ruido, en uno de los exclusivos más suculentos de las consolas de Microsoft.

He podido dedicarle el tiempo suficiente a esta tercera parte para estar convencido de que estamos ante uno de los mejores juegos del año. Casi nada ha cambiado respecto a las anteriores entregas, y eso, hablando de Horizon, son buenas noticias. Por supuesto, tocaron aquí y allá, para que luzca mejor y sobre todo sea más completo, pero sin modificar lo que ya funcionaba: su buen diseño a todos los niveles. El primer gran cambio es la ubicación, que abandona el naranja de Colorado y el azul de las costas de Niza para llevarnos a la otra punta del planeta, Australia, un paraíso donde encontramos todo tipo de entornos, desde los bosques más frondosos hasta los desiertos más áridos. Este cambio lo he interpretado como un mensaje que tiene la intención de concluir, o por lo menos como una manera de decirnos a los usuarios que “aquí tenéis para todos los gustos”. Por variedad es el mejor escenario de la trilogía, ya que engloba pequeños paisajes que ya hemos visto en los demás juegos y añade novedades que no solo afectan en lo visual, sino que le dan un empujón a unas mecánicas que ya venían catalogadas como referentes del género.

El otro gran cambio, aparte del obvio con Australia, es el planteamiento del juego. En los anteriores Forza Horizon partíamos desde cero como pilotos noveles que querían coronarse como campeones. Aquí se le da la vuelta a la tortilla para meternos en el rol de jefe del festival. El encargo al fin y al cabo es el mismo: ganar todo lo que podamos, pero tomaremos decisiones como qué festival queremos construir o cómo lo queremos expandir. De hecho, por primera vez nos dejan elegir a un personaje predefinido, al que bautizaremos con un nombre que será narrado por el locutor del juego cada vez que nos necesiten para alguna tarea. De esta manera se ha tratado de convertir la experiencia en algo más personal, lo que es de agradecer, aunque no tiene mayor relevancia que la de escuchar nuestro nombre pronunciado por un norteamericano.

Forza Horizon 3 sigue los mismos derroteros que el resto de entregas. Esto quiere decir que contamos con un mapa enorme por el que circular -por la izquierda, por favor- a nuestro gusto. Los que habéis probado la demo sabéis muy bien que si por algo destaca esta saga es por su frenetismo, y aquí no se ha perdido ni un ápice del mismo. En todo momento tenemos cosas que hacer, desde participar en carreras por número de vueltas o progresión, hasta realizar una de tantas “experiencias vitales” que nos piden un objetivo concreto. Para facilitar nuestra decisión a la hora de elegir camino, los chicos de Playground Games han trabajado para mejorar un GPS que ahora es más inteligente que nunca. Su nombre es Anna, y con un solo toque a la cruceta podremos abrir un abanico de opciones para que ni siquiera nos haga falta consultar el mapa. Conforme avancemos, ganaremos dinero, experiencia y número de fans, un nuevo medidor que nos ayuda a saber si ya podemos inaugurar o expandir nuevos festivales. Vuelven todas las categorías de Horizon 2, como poder encontrar coches abandonados para restaurarlos, carreras con y sin tráfico, las ya nombradas experiencias vitales o los eventos de exhibición, en los que los desarrolladores se gustan especialmente para retarnos a correr contra un tren de mercancías o un grupo de lanchas rápidas. He descubierto algunas novedades, como los eventos de derrape, que delimitan una zona con curvas para “driftear” a nuestro gusto, y las carreras en caravana, una manera de hacer los viajes de un punto a otro más amenos. Esto último enlaza con la inclusión del claxon, que usaremos para invitar a los Drivatares para que nos sigan como si de una concentración se tratara, a la vez que podemos iniciar carreras contra ellos por pura diversión. Como veis, en Horizon 3 pocas veces estás tranquilo, aunque siempre puedes olvidarte de todo y correr por puro placer, como no podía ser de otra manera.

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El control, de nuevo, es exquisito, y sobre todo perfectamente adaptable para todo tipo de jugadores. Por defecto el juego es bastante accesible. Acelerar, frenar y girar el volante, poco más. Contamos con ayudas visuales para la trazada, ABS y controles de tracción, y si queremos multiplicar nuestras ganancias en las carreras se nos permite aplicar hándicaps, que van desde eliminar cualquier ayuda electrónica hasta subir el nivel de dificultad de la IA. Y claro, no me voy a olvidar de los grandes protagonistas: los coches. El catálogo ha aumentado de manera exponencial para incluir ya no solo los superdeportivos más en alza, como el último modelo de Lamborghini, que hace de protagonista, sino que podemos disfrutar de reliquias tan curiosas como el BMW Isetta (¡el de Steve Urkel!) o el desastroso Reliant Robin, sin olvidar todo tipo de utilitarios, coches de competición, de rally e incluso furgonetas. Todos suenan y se comportan de manera diferente, por lo que cualquier amante de los coches no puede dejar pasar un juego como este Horizon, por mucho que apueste por un enfoque más arcade. Además, Horizon 3 va más lejos que nunca apropiándose de algunas opciones de la saga principal, Motorsport, para que todo el catálogo de vehículos sea personalizable de arriba a abajo. Incluyeron el modo Forza Vista para apreciar el modelo de cada coche al detalle, por ejemplo, y las opciones de tuning han aumentado hasta el punto de incluso permitir preparaciones especiales dependiendo del modelo. Hay más pinturas, más llantas y más de todo. Vuelven los vinilos, y debuta una casa de subastas para poder comprar o vender coches exclusivos, que solo estarán disponibles si tenemos suerte en la máquina tragaperras que aparece cada vez que subimos de nivel. Hay otros detalles que también llegan para alargar la vida del juego, como las mejoras que podremos aplicar al aumentar de categoría, que ahora están divididas en tres grandes bloques. Actualizaciones lógicas, que como veis, le dan un sentido total a una tercera parte que quiere y consigue ser un más y mejor de manual.

Aunque al fin y al cabo, lo primero que hace Forza Horizon 3 es entrar por los ojos. El apartado técnico no suele ser lo más importante en un videojuego, pero aquí es esencial para que todas las piezas encajen. Me atrevería a decir que no he visto mayor espectáculo visual en Xbox One, salvando honrosas excepciones como portentos de la talla de Quantum Break. Respecto a la segunda parte, el mayor salto lo he encontrado en la iluminación y en un cielo que es prácticamente real. Los colores son más vivos y saturados, y con la combinación de todos estos factores se han conseguido estampas de gran belleza. No se han olvidado del modo foto donde pasar horas hasta dar con el plano ideal, para nada, sino que además han añadido el conocido como “Modo Dron”, en el que podemos pasear con uno de estos artilugios por todo el mapa, ya sea para descubrir paneles secretos o para realizar panorámicas con las que disfrutar del espectáculo visual. Hay momentos en los que el juego nos regala una tormenta inesperada a la que le sucede un sol radiante, con el consiguiente arcoiris. Me he encontrado noches estrelladas gracias a la nula contaminación lumínica, así como mañanas lluviosas en las que el sol hace brillar las gotas que salpican a la pantalla. Detalles sorprendentes, sobre todo, si contamos con que estamos ante un juego de mundo abierto sin cargas salvo para los eventos. Debo destacar también el agua, una de las novedades técnicas, ya que además de estar muy bien recreada, afecta a la conducción, produciéndose el peligroso aquaplaning. El motor gráfico funciona a 30 fotogramas muy estables, aunque a veces, sobre todo en escenarios boscosos, se notan pequeños defectos como la aparición de objetos o la mala transición entre sombras, nada que empañe la experiencia.

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Para rematar, el apartado sonoro de Forza Horizon 3 es de matrícula, destacando sobre todo gracias a su banda sonora, con radios para todos los gustos que se van desbloqueando progresivamente. Contamos con emisoras de todos los géneros, donde no falta Timeless, en la que podemos disfrutar de las obras más obvias del Clasicismo. Y si nos aburrimos de las mismas canciones, Microsoft ha sido inteligente dándonos la posibilidad de disfrutar de Groove Music, su servicio de música en streaming, para que cada día escuchemos algo distinto. El sonido del motor, de nuevo, es tan contundente como debe ser en coches de alta gama, como la serie AMG de Mercedes, y hay algún que otro detalle que me ha hecho sonreír como que la radio deje de sonar en zonas con mala cobertura, como por ejemplo un túnel. La lástima es que, lamentablemente, todos los mensajes que escuchamos no han sido doblados al español, lo que es incomprensible viendo el buen trabajo de las dos entregas anteriores. Parece que será una norma a partir de ahora, y aunque sea “un simple juego de coches”, es lo mínimo que se le puede exigir a un exclusivo de esta talla.

Forza Horizon 3 es un juego prácticamente infinito (hasta podemos editar los eventos a nuestro gusto), pero es que además añade un componente en línea capaz de transformar las reuniones con nuestros amigos. Si en el anterior ya podíamos participar en carreras o en conducción libre, aquí incluso podremos jugar la campaña con hasta 3 amigos más. El dueño de la partida elige objetivo, se llega a él y se corre hasta dar con la clasificación final. De ahí se suman los puntos entre humanos y Drivatares y se decide el bando ganador. Una decisión práctica e inteligente, para que podamos jugar acompañados en todo momento mientras sumamos porcentaje de progreso en nuestra partida. Además, y al menos en las pruebas que he realizado con amigos, este modo en línea funciona a la perfección, sin esos saltos de frames típicos que se dan en otros juegos. Aunque de momento pediría cautela hasta que la aluvión de jugadores llegue al festival.

Seguro que me dejo algún que otro detalle en el tintero. Es complicado listar todas las bondades de este juego, así que lo mejor es que descubrais el resto por vuestra parte. Era el exclusivo que más esperaba este año para Xbox One, y sin duda ha cumplido mis expectativas, que honestamente estaban por las nubes. Salvo ligeros problemas técnicos -muy puntuales- y la ausencia de un doblaje al castellano, no se me ocurren muchas pegas. Quizás, y dándome demasiada importancia, sea el momento de que Playground deje Horizon por un tiempo para atreverse con otra producción, porque el tiempo desgasta todo. Aunque, ahora mismo, solo me queda aplaudir su último trabajo. Te gusten o no los juegos de coches, Forza Horizon 3 es imprescindible. Uno de los juegos más inteligentes e interesantes de los últimos tiempos.

Análisis Forza Horizon 3
Técnicamente deslumbra: iluminación, modelados, físicas...Contenido casi infinito y muy bien distribuidoTiene un gran ritmo y es adaptable para cualquier tipo de jugadorLa campaña en línea
No está doblado al castellanoPequeños problemas técnicos
9.5Nota Final
Puntuación de los lectores 12 Votos
8.5