The Division es el plato fuerte de Ubisoft para 2016, la gran apuesta de la multinacional gala. Toda la campaña de marketing está tan enfocada hacia el MMO neoyorkino que casi ha devorado a su tímido compañero, Far Cry Primal. Desde su anuncio hace unos pocos meses hasta su lanzamiento, Primal ha levantado pocas pasiones entre el público en general. Prácticamente no ha hecho ruido. Quizá por una ambientación tan peculiar, quizá por un posible desgaste de la franquicia. Sea lo que sea, ¿qué es lo que podemos esperar de Far Cry Primal?

Para bien o para mal, lo que vamos a encontrar es Far Cry. Si te gusta lo que ya conoces, sigue leyendo, de lo contrario no vale la pena intentarlo. Primal abusa de la misma fórmula que coronó a su tercera entrega y calcó en la cuarta. El hecho de que no se trate de una versión numerada también nos da una pista de lo que vamos a encontrar. Todo es familiar, ya sabes como jugar antes de empezar a jugar. Sabes que debes ir recogiendo plantas y pieles de animales, pues más pronto que tarde van a ser útiles. Sabes que matar en sigilo da más experiencia. Sabes que los lobos no te atacarán si el garrote está en llamas… Espera, que esto sí que es nuevo, pero luego llegaremos a esta parte.

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Ubisoft abre las puertas de DeLorean, teclea el año 10.000 a.E.C. y allá que nos vamos, a una zona fictia de Europa central llamada Oros. En este valle viven dos tribus, los Wenja y los Udam. Los primeros son los buenos aunque están siempre en problemas y dependen del protagonista, Takkar, para sobrevivir en su día a día. Los Udam son el enemigo. En los primeros minutos nos hacen saber que son caníbales y por lo tanto podemos matarlos indiscriminadamente durante las próximas 20 horas de juego.

A diferencia de las entregas anteriores, Primal carece de un arco argumental definido. La mayor parte del tiempo nos centraremos en rescatar a wenjas en apuros o recolectando materiales para que nuestro asentamiento sea cada vez más grande y con mejores posibilidades de desarrollo. Algunos de estos personajes que nos ayudarán con nuestras habilidades, cada uno a su manera,  mediante misiones principales de caza, recolección, bestias o herramientas. Otras misiones implican un enfrentamiento con el pueblo enemigo, pero más en el sentido de la supervivencia entre clanes que entre personas con nombre y apellidos, que es a lo que veníamos acostumbrados con Vaas o Pagan Min.

Entonces, ¿qué hace especial a Far Cry Primal? Principalmente que en la Edad de Piedra todavía no se había inventado la pólvora, ni siquiera se manipulaban los metales, dejando un abanico de armas mucho más rudimentario y contundente: garrote, lanza, honda y, por supuesto, el ya clásico arco que tan de moda está en la última década. Pero si dejamos correr la imaginación en favor de la diversión, al fin y al cabo esto es un videojuego, ¿qué más armas existen? Pues una bomba de abejas venenosas o piedras afiladas arrojadizas. Y no digo esto de forma sarcástica, aquí hemos venido a jugar. ¿Crees que es posible llevar una lanza con la punta llamas, golpear a un lobo con ella, que el lobo eche a correr y pocos segundos después todo el bosque se encuentre en devorado por el fuego? Pues sí, lo es. Aunque he de reconocer que me decanto por el uso del arco, ya que las armas cuerpo a cuerpo dan lugar a situaciones confusas donde pierdes de vista a tu enemigo y lo único que haces es pulsar repetidamente el botón hasta que crees que no hay nadie vivo a tu alrededor.

La misma lógica se aplica a la fauna que plaga las tierras de Oros. Si en Far Cry 4 éramos capaces de montar un elefante, lo de subir encima de un mamut ya lo daba por sentado pero qué grata sorpresa cuando descubrí que también sería capaz de cabalgar a lomos de un dientes de sable. ¿Veracidad histórica? Ninguna. ¿Diversión? Ya te digo.

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Además, Takkar puede domesticar un cierto número de depredadores, cada vez más feroces si gastamos los puntos de habilidad donde toca. Desde un relativamente inofensivo perro salvaje hasta un fiero oso de las cavernas. Cada una de estas “mascotas” tiene unos atributos como sigilo o fuerza, además de habilidades como matar sin levantar la alarma o marcar enemigos. Una variedad interesante y que resulta muy útil, ya que es fácil y rápido cambiar entre compañeros dependiendo de la situación que estamos planeando en ese momento. La combinación de arco más jaguar da lugar al asesino más silencioso de de la Edad de Piedra.

La recolección de materiales parte de lo que ya conocemos pero dando una vuelta de tuerca más. A las típicas plantas y pieles de animales que ya habíamos recogido en ocasiones anteriores, ahora también necesitaremos madera y piedras de diferentes tipos. Porque no sólo hay que mejorar el carcaj de las flechas, también hay que mejorar las chozas de nuestro poblado para desbloquear mejoras y misiones. Esto se traduce en que pasaremos gran parte del tiempo saqueando para recolectar más materiales de los que soy capaz de recordar. Lo bueno es que se puede hacer sin necesidad de desmontar de la montura. Algo es algo. 

Como podéis observar, Far Cry Primal ha introducido un gran número de novedades sin cambiar la base o esencia de la franquicia. En las zonas heladas aparecerá un medidor de frío donde necesitaremos buscar o crear fuego para no morir. Un búho nos ayudará a marcar los enemigos, tal y como solíamos hacer con la cámara de fotos, así como lanzar varios tipos de bombas. Takkar cuenta con una habilidad de instinto, parecida a la de Tomb Raider, que ayuda a rastrear objetivos o encontrar recursos. En definitiva, Primal no es un DLC, ni un skin o mod de los anteriores Far Cry. Es un spin-off de la saga que marca su propia jugabilidad, familiar a lo que hemos jugado, pero con su propia personalidad. Sin duda, el título que más se desmarca del resto.

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El motor Dunie Engine 2, utilizado en Far Cry 3 y 4, luce fantástico. En serio, no me esperaba que Primal fuese a sorprenderme con estampas de amaneceres y atardeceres tan geniales con la luz colándose por entre los árboles. La luz de la Luna hipnotiza cuando refleja en el agua. Merece la pena guardar el arco un momento para sacar unas pocas capturas para la posteridad. El mapa es enorme, más aún cuando pasas una buena cantidad de horas al inicio sin montura. No sólo es grande, es que además puedes visitar todos los lugares hasta donde alcanza la vista, lo cual es loable. La densidad de la vegetación es abrumadora, así como su fauna. Oros está plagada, literalmente, de todo tipo de animales que interactúan constantemente entre ellos dando lugar a un mundo que está vivo. En cambio, reconozco que me habría gustado ver por fin la introducción del clima dinámico. Nada mejor para crear ambiente que una cacería al alba acompañada de un buen chaparrón.

Primal es un juego correcto. No va a aparecer en la lista de mejores juegos del año, pero esto no quita que sea divertido y entretenido durante sus 20 horas de recorrido. Este viaje al Mesolítico es justo lo que uno espera cuando compra el juego, cuando compra Far Cry. A pesar de que las diferencias con las anteriores entregas son palpables desde el minuto uno, el juego sigue siendo más de lo mismo, más de Far Cry. Pero cabe remarcar que esto no lo digo como algo malo, muchos de nosotros disfrutamos de esta serie tal y como es.

Análisis Far Cry Primal
Tan divertido como sus anteriores entregas.Un gran número de novedades.Apartado gráfico y densidad del mundo.
El combate cuerpo a cuerpo deja mucho que desear.La ambientación puede ser poco atractiva para según que personas. Si estás cansado de la saga, Primal no te va a reenamorar.
8Nota Final
Puntuación de los lectores 9 Votos
5.9