Escribir sobre Assassin’s Creed es un reto para mí. Nunca lo hice, y la corriente negativa que se ha extendido por la red no ayuda. Los foros se están llenando de quejas: chistes sobre los bugs, desprecio hacia los compradores…Desde mi perspectiva, la de alguien que en ningún momento ha sido un fan, creo que se está exagerando. Assassin’s Creed no es la panacea ni el diablo. El público dice que la segunda parte tocó techo y que Unity, el último hasta Syndicate, es horrible, pero personalmente: ni una cosa ni la otra. Desde los tiempos de Jade Raymond y Patrice Désilets el proyecto ha estado cargado de ambición, y desgraciadamente siempre ha pinchado en algo. Ha sido brillante por muchas cosas, lo que ha generado una gran base de fans, pero sigo pensando que la fórmula dista mucho de ser perfecta.

Sea como fuere, es innegable que son productos de una calidad contrastada. Además de tener unos valores de producción rara vez vistos en un videojuego, suelen encajar muy bien todas sus piezas. Ya no solo por poner de acuerdo a una cantidad ingente de estudios internos, sino por hacer que cada año tengamos época, ciudad y personajes nuevos. Claro, parte de las críticas vienen precisamente por estos plazos de entrega: un año, para un producto de semejante envergadura, es muy poco. Unity estrenó motor y salió al mercado con una evidente falta de pulido, y aunque en lo personal no tuve problemas más allá de las caídas en la tasa de fotogramas, con unos meses extra de chapa y pintura habría esquivado con facilidad el aluvión de críticas.

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Pero centrémonos en Syndicate. Al poco de salir Unity al mercado ya vimos alguna filtración de lo que por aquel entonces se llamó “Victory”. Londres y la Revolución Industrial, un escenario ideal que sin querer se iba a poner de moda gracias a otros títulos. Después de una campaña de marketing menos agresiva que otros años, ha visto la luz en medio de un campo de minas. Lo mejor y lo peor de Syndicate es que no nos pilla por sorpresa. Viene sin hype, lo cual es bueno, pero por otra parte tiene a mucha gente con el cuchillo entre los dientes. Yo he tratado de mantenerme aséptico, y debo decir que es uno de los juegos que más he disfrutado este año. No sé si ha sido por la ciudad, una Londres que luce de escándalo, o por la impresionante banda sonora de Austin Wintory, que me tiene atrapado. La cuestión es que tengo ganas de jugar. Me apetece meter el disco para darme una vuelta y hacer una pequeña misión secundaria. Ayudar a Graham Bell a robar unos planos o reclutar a cuatro bandidos para repartir estopa en territorio enemigo. Syndicate sabe a lo de siempre, pero en su equilibrio están sus bondades.

Los protagonistas aquí son Jacob y Evie Frye, dos hermanos con motivaciones diferentes que apuntan hacia un mismo objetivo. Ella sigue el hilo de la serie y trata de derrotar a los templarios mientras descubre los secretos escondidos en la ciudad, mientras que él es un tipo rudo empecinado en enfrentarse a las bandas rivales a base de golpes. Ambos tienen un carácter diferente, pero una vez tomas el control de cada uno de ellos, se sienten prácticamente idénticos. Solo los diferencian unas pocas mejoras al final del árbol de habilidades, un árbol que dicho sea de paso me recordó al de los últimos Far Cry, con tres categorías. Para alternar entre Jacob y Evie simplemente debemos pausar el juego y pulsar R3, aunque hay misiones que nos obligarán a llevar a un personaje concreto por exigencias del guión.

No hay novedades drásticas en el control, pero sí incluyeron elementos que agilizan el desplazamiento por la ciudad. Uno de ellos es la punta de cuerda, un gancho que nos permite escalar y crear tirolinas con gran facilidad, como si fuéramos Batman. El otro es el de los carruajes, unos vehículos que además de ayudarnos a llegar rápido a los objetivos, cuentan con la acción de embestir y otra que nos permite subirnos al techo para abordar al enemigo. Respecto al combate cuerpo a cuerpo, éste es muy ágil y de nuevo recuerda a los juegos más recientes del Caballero Oscuro, pero también peca de sus mismos defectos. Contamos con un botón para golpear, otro para esquivar y hacer contras y el que activa el uso del arma. Como sistema funciona correctamente, pero es tan simple que puede resultar tedioso. Es más interesante usar el sigilo y asesinar de una puñalada que enfrascarse en peleas eternas donde ganas si eres capaz de seguir el ritmo. De todas maneras, los cuchillos arrojadizos, la pistola o los dardos alucinógenos facilitan los enfrentamientos gracias a su increíble efectividad. Syndicate se vuelve un juego muy sencillo si nos lo proponemos, pero también requiere de mucha paciencia en el intento y error.

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De Unity coge parte del desarrollo de la aventura. Sigue teniendo una estructura muy familiar: una base para reposar, misiones de muchos tipos y un jefe final de secuencia. Recupera también esos elementos propios de un juego de rol como los niveles de habilidad, la creación de armas y la personalización a muchos niveles. Es un sandbox que se acerca más que nunca a los estándares que conocemos, y eso le ha venido bien. Quizás se ha simplificado demasiado la historia, que pasa a un segundo plano mostrando síntomas de agotamiento una vez te acercas al tramo final, pero toda la parte jugable está muy bien diseñada. No sorprende en sus misiones, pero sigue sacándonos una sonrisa cuando te topas con personajes históricos, algunos tan importantes como Karl Marx o Charles Darwin. Syndicate cuenta además con la ciudad más grande vista en un Assassin’s Creed, y solo con dar un paseo por la orilla del Támesis ya te puedes hacer una idea de lo abrumador de este escenario.

Si recordáis los primeros anuncios, a todos se nos encendió la bombilla de Gangs of New York al ver las peleas entre bandas. Lamentablemente su importancia en el juego es mínima. Es cierto que en todo momento podemos reclutar a un miembro con un solo botón, pero estos combates multitudinarios no son tantos ni son tan espectaculares. No introducen mecánicas nuevas, lo que a la larga nos acabará cansando. Podemos mejorar nuestra banda gastando dinero, pero si nos enfocamos en el sigilo, el tener dopados a nuestros compañeros solo va a provocar que se peleen hasta con la policía, los terceros en discordia. De todas maneras, el uso de la banda es opcional, ya que apenas interrumpe durante las misiones principales. Eso sí, si queremos conquistar áreas del juego tendremos que despejar zonas, y siempre viene bien tener a unos cuantos valientes dando la cara para que nosotros propinemos una puñalada trapera.

Syndicate sigue teniendo los mismos problemas de otros Assassin’s Creed, pero su desarrollo es ágil y divertido. Ayuda, por supuesto, un genial apartado técnico. Hay bugs, como en otros tantos juegos, pero salvo alguno que me ha obligado a reiniciar el punto de control, no he encontrado nada escandaloso. Lo importante es que la tasa de fotogramas se mantiene en 30 bastante estables. Solo baja cuando vamos en carruaje a toda velocidad y en algún que otro momento a pie muy puntual. La luz vuelve a ser increíble. Londres está sucia, y ver una calle adoquinada llena de charcos mientras amanece es una gozada. Hay NPCs por todas partes, y por fin me he creído que estoy en una ciudad viva de verdad. La escala vuelve a impresionar, y se han diferenciado muy bien las zonas pobres de las más pudientes. Me ha enamorado todavía más la banda sonora, de Austin Wintory, conocido por su trabajo en Journey. En tan imperfecta como el juego. Cuerdas que desafinan en el clímax, coros, melodías de piano. Un repertorio maravilloso, que pone los pelos de punta, y que aunque a priori no encaja con el juego (o por lo menos si comparamos con lo que nos ha acostumbrado Jesper Kyd y compañía), invita a aguzar el oído para disfrutar de cada composición. Ojo con Underground, mi tema favorito y uno de los que más he disfrutado en un videojuego en los últimos meses. Por otra parte, el juego está doblado al castellano y el nivel es notable, aunque la sincronización labial sea prácticamente inexistente.

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No me voy a extender mucho más. Assassin’s Creed Syndicate no es revolucionario, pero sí un buen juego. Esos síntomas de desgaste siguen ahí porque la fórmula permanece intacta. Sin embargo, aquí se ha logrado un equilibrio similar al de Black Flag. Es un juego divertido, que luce muy bien e invita a seguir jugando por inercia. Es fácil de digerir y te lleva en volandas. Se le sigue notando una falta de pulido que pide a gritos un descanso para retocar la torpeza habitual en los movimientos y esas misiones clónicas donde todo funciona sin ningún tipo de alarde. Más allá de eso, he disfrutado mucho con este título. Ojalá en Ubisoft tomen nota y decidan darle una vuelta de tuerca, pero me atrevo a colocar a este Syndicate entre los mejores juegos de la saga.

Hemos usado para este análisis la versión de PlayStation 4, comprada en tienda

Análisis Assassin's Creed Syndicate
Es realmente bonito, la recreación de Londres es impecableEl trabajo de Austin Wintory con la música es genialÁgil y divertido, tiene un buen ritmo
Mecánicas y misiones muy trilladasLa historia deja de ser interesante muy prontoArriesga muy poco, a la saga le hace falta un lavado de cara
8Nota Final
Puntuación de los lectores 18 Votos
7.3